Siento que hace mucho no actualizaba, incluso me desesperaba ;_; frustrada por no poder darles actualización de nada, complicándome con otras historias. Esto es desesperante pero hoy pude escribir algo y aquí se los dejo. Y como ya he puesto en capítulos anteriores las cursivas pertenecen al pasado. De a poquito se irá revelando el verdadero pasado de Ryutaro ;D Espero les guste *-* saluditos.
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-¡E—espera! –No había pasado tanto tiempo desde que su cuerpo semidesnudo se apegó a la pared, pero ya comenzaba a ser incómodo- No seas tan brusco, mañana debo trabajar… -Ryosuke se quejó apoyando las manos en la pared.

Ryutaro suspiró con la cabeza sobre la espalda de su acompañante, desesperado por entrar en él cuando tenía aquellos glúteos a su disposición. Al llegar al departamento del otro lo primero que hicieron fue devorarse a besos y con entusiasmo desvestirse, feliz de que el dueño del departamento solo portara una camiseta lo suficientemente holgada para dejar a la vista sus hombros. Casi la destroza queriendo bajarla para besar más piel a la vista. Se conocían de hace meses pero Inoo desconocía su amistad. Las circunstancias en las que se conocieron realmente fueron extrañas, algo locas cuando Ryutaro trabajaba en un estudio y un chico aparentemente famoso se le acercó. No fue una amistad, solo algo casual en dónde Ryutaro se dio cuenta de la manera en que le miraba y se aprovechó de eso.

-Entonces hazlo por tu cuenta –suspiró acalorado, estaba acelerado y caliente. El chico unos centímetros más bajo volteó a mirarle, estaba despeinado y sonrojado. Le tomó de la mano y lo guió directo a la habitación. Ryutaro aún portaba sus calcetas y bóxer con una clara erección debajo. Se dejó hacer, incluso que le tirasen boca arriba sobre la cama, fue cuando sintió el cansancio regresar a su cuerpo- Ryosuke… -el nombrado lo miró de vuelta luego de estar hipnotizado con la erección que se marcaba bajo esa tela delgada, y no muy a gusto se acomodó sobre él. Ryu no puedo evitar sonreír.


-No te rías.

-No lo hago, solo me pregunto qué demonios quieres hacer –levanto la cadera en cuanto Ryosuke se sentó sobre su erección, fue inevitable, incluso tuvo que morderse el labio inferior y acariciar los muslos del bajito para apaciguar su calentura- Lo haces muy lento –Ryosuke le respondió con un mohín para luego ignorarlo. Se movió muy suavemente pero marcando un balanceo por toda la erección de Ryutaro, lo escuchó suspirar mientras sentía las caricias que dejaba en sus piernas, era muy fácil excitarlo y eso le gustaba porque en momentos como este sentía que podía tener el control. Sentía como el pene ajeno se calentaba entre más roces daba, sintiendo su dureza contra sus propios testículos, era agradable pero quería verlo.

Ryosuke fue bajando la tela del bóxer, entre más descubría más se hacía ver el pene de Ryutaro ya mojando la tela. Tuvo que levantarse para bajarlo más y Ryutaro se aprovechó de eso, sentándose y agarrándolo de las caderas para que no fuese a sentarse otra vez. Se miraron antes de besarse. Suspirando contra sus bocas cuando las manos del menor descendieron hasta el borde de la camisa para subirla, pero no pensaba quitarla, Ryutaro solo quería tocar su piel, moldeando el redondo trasero de Ryosuke, apretando cada glúteo en sus palmas. Los separó, incluso tocó con ambos dedos medios ese pequeño orificio oculto, estirando su piel para sentir su flexibilidad.

Ryosuke se entregaba en aquel beso cuando un gemido salió de su boca, Ryutaro con malicia había pasado los dedos sobre su agujero, haciendo presión y arrastrando su piel mientras con su otra mano jalaba su glúteo para hacerse espacio. Le agradaba cuando el menor jugaba así con su cuerpo, era lo que le excitaba y su propia erección se lo daba a entender cuando la punta de su pene se hundía levemente contra la piel del pecho ajeno.

El pene de Ryutaro estaba grueso, listo para entrar en Ryosuke pero las cosas no podían ir tan rápidas como el menor quería.

-Espera –Ryosuke había roto el beso solo para quitarse de encima y gatear hacia el velador, a un lado de su cama en donde sacó del cajón una tira de condones. Ryutaro apreció la vista de ese pálido trasero expuesto, que le apetecía penetrar de una vez, clavar su pene en ese agujero y escuchar los gemidos obscenos que Ryosuke solía soltar cuando el placer era demasiado. Aprovechando el descuido de Ryosuke y casi inocencia, Ryutaro le tomó de un tobillo y jaló de él, arrastró el cuerpo más bajo hasta tenerlo a su alcance mientras escuchaba risas. No se molestó en tomar la tira de condones porque aún no serían necesarios cuando tomó nuevamente esos glúteos y los separó. Todo fue tan rápido y repentino que el gemido desesperado de Ryosuke fue lo primero que se escuchó antes de un sonoro chupetón. Ryutaro había dejado una marca muy cerca del agujero de Ryosuke antes de pasar la lengua sobre él. Con el rostro hundido entre sus glúteos se dedicó complacerlo con la lengua, ayudándose de los pulgares para separar su piel.

Ese encuentro Ryosuke lo disfrutó tanto que repitieron el sexo una vez más, pero con él montado sobre una erección que no dejaba de golpear su próstata.

Ryutaro nunca preguntaba cosas importantes en la vida de sus amantes, solo lo que era suficiente para mantener una conversación. Muchas veces los escuchaba quejarse de sus vidas o anécdotas que le causaban más de una risa, Ryosuke era así, le hacía reír todo el tiempo, incluso cuando se comportaba caprichoso y quería que le mimara. Pocas veces podían verse debido a sus trabajos. Mientras él se encargaba de armar escenarios para películas, dramas o incluso para cadenas de televisión, Ryosuke se presentaba como cantante invitado, en esas ocasiones poco podían hablar es por ello que si había un momento en que podían estar juntos debía aprovecharse. No importaba que tan cansado estuviera Ryutaro, tener sexo con Ryosuke era espectacular aunque no le dejase marcarlo tenía sus tácticas para hacerlo, solo debían ser lugares que no estuvieran a la vista.

Para Ryosuke Ryutaro era una persona importante en su vida aunque el chico no hablara mucho de sí mismo. Sabía en qué trabajaba, su edad pero no en dónde vivía; muchas veces quiso saberlo pero Morimoto escapó de él diciendo que nunca tendría tiempo para visitarlo, todo llegó a un punto en que dejó de insistir. No se sentía enamorado, o eso es lo que pensaba, dejando de lado las veces en que pensaba en Ryutaro y aprovechaba para enviarle un mensaje, no importaba lo que escribiera Ryutaro siempre le contestaba ya fuesen varias horas después. No eran novios, no eran pareja, solo amantes casuales, siquiera se podían llamar amigos. Había veces en que Yamada quería cambiar eso pero ninguno se había confesado al otro y aún se sentía muy seguro de no tener sentimientos como esos por Ryutaro. Pero sí era posesivo, lo quería para él.
Miró al menor durmiendo a su lado, se veía tranquilo y tan cansado. Algo pasó por su cabeza y no pensó en sus acciones cuando ya estaba sobre su cuello dejando una marca. El quejido del menor le asustó pero cuando se separó se pudo ver muy bien el rojo sobre la piel. Ryutaro era menor, tenía experiencia en el sexo así que suponía que no era el único que se aprovechaba de eso, pero quería que quien se acostase con él supiera que él existía y satisfacía tan bien a Ryutaro que pasaba noches largas en su compañía y sacándole gemidos cuando usaba su boca para chupar su pene, que Ryutaro le sostenía del cabello para que no dejara de succionar hasta que se corría dentro y le dejaba sentir el sabor de su semen. Ryosuke era posesivo, muy posesivo.

Ryosuke había conseguido lo que quería y aun así Ryutaro no se quejó con él. Había tenido una pelea con Kei cuando al día siguiente después del trabajo el mayor irrumpió su departamento haciendo uso de la copia que poseía. La pelea fue mucho más fuerte que aquella en donde Keito era la causa. Kei supo que no pasó la noche con el repartidor del periódico porque lo vio esa misma mañana feliz frente al departamento de Ryutaro, esperando verlo pero luego desilusionado cuando Inoo se encargó de decirle que el menor no había pasado la noche ahí. Kei no sabía cuántos amantes Ryutaro podría tener, y saber que existían más le molestaba. Estaba celoso porque el muchacho no le dedicaba el mismo tiempo, ambos estaban ocupados, y cuando creía que tendrían su momento juntos Ryutaro llegaba muy tarde y sin ánimos de ser tocado.
Otra situación tensa fue cuando Keito se dio cuenta del ya morado círculo en su cuello, Ryutaro no se molestó en cubrirlo y el chico del encantador lunar no le molestó, siquiera se quejó solo se desanimó pero Ryutaro se encargó de decirle que no debía estar triste, que era especial y único. Claro que no era agradable saber que lo compartía, incluso lloró frente a él pero Ryutaro era una especie de hombre encantador, pudo quitarle esa tristeza con unas palabras tan bonitas que le hicieron sentir único, hasta le oyó pedir perdón. Ryutaro era diferente con todos, con Keito era extremadamente dulce al punto de ser empalagoso.
La marca demoró el borrarse y Keito no se presentó frente a él hasta que se borró por completo, solo eso pudo aliviar su tristeza.

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Suspiró frustrado luego de escuchar ese molesto sonido de la puerta ser golpeada constantemente, levantándose del piso para caminar tan solo con un short. Era su día libre, había decidido apagar su celular porque no estuvo de ánimos ni para el dulce Keito, pero al abrir la puerta lo tomó por sorpresa encontrarse con el compañero de su vecino -o eso creía que era-, el cual al verlo en esas fachas también se sorprendió. Ryutaro no se avergonzó ni intentó cubrirse, eran hombres, era normal, incluso era normal si en ese momento el compañero de Kei no dejaba de mirar su cuerpo aparentemente interesado.

-¿Buscas a Kei? –Ryutaro asomó la cabeza para mirar hacia el lado en donde el otro vivía- no creo poder ayudarte, no sé en dónde está –al mirarlo nuevamente estuvo realmente seguro que el chico tenía una fuerte atracción por su cuerpo.

-Oh… -sus ojos no podían evitar mirar aquellos abdominales, mordiéndose el labio y sonreír tontamente porque a pesar de que ese cuerpo era delgado estaba en forma. Ryutaro evitó reír, pero sonrió y apoyó la espalda en el marco de la puerta, cruzándose de brazos y sin dejar de mirarle.

-¿Necesitas algo más? –en un gesto para llamar su atención abrió una palma, sin deshacer el cruce.

-Amm, tal vez… -la garganta del chico carraspeó- Soy Arioka, compañero de Inoo en la universidad -sus miradas se cruzaron cuando Arioka subió por esos abdominales, pecho, hombros y cuello. A Ryutaro en realidad no le interesaba quien fuera, hasta podía ser el hijo del presidente y no le importaba, solo quería continuar con su día libre, descansar su desgastado cuerpo porque mañana volvería al trabajo muy temprano.  Guardó silencio para dejarle continuar pero el muchacho se veía avergonzado- Inoo me pidió unos libros pero no está –Ryutaro solo continuó en silencio, notando cada vez que Arioka intentaba mirar su abdomen- Pensé que te los podría entregar… ¿Podrías dárselos por mí?

-Ok, pero que sea rápido –El chico sonrió y se acomodó el bolso, sin dejar caer la correa que colgaba de su hombro, pensaba darle los libros al vecino de su amigo e irse pero en cuanto miró hacia el frente el muchacho se adentraba en el departamento, dejándolo extrañado pero aun así no se detuvo y sacó uno de los libros- ¡No te quedes aquí! ¡No creas que tomaré esas cosas pesadas, ven y déjalas en la mesa! –Tuvo que gritar para que le escuchara. Arioka se apresuró en entrar y cerrar la puerta, entrando con timidez. Fue tan rápido que sus zapatillas quedaron desordenadas- ¿Qué prefieres, jugo de fresa o café helado? –Vio a Ryutaro frente a una nevera, le mostraba su amplia espalda con una que otra cicatriz y unos cuantos rasguños. Se sonrojó de solo imaginar de qué eran. El tiempo que le tomó responder obligó a Ryutaro a voltear para saber si estaba ahí.

-De fresa… jugo de fresa –Arioka se alivió, incluso suspiró cuando Ryutaro volteó para sacar la caja de jugo.

-Deja los libros ahí, se los daré a Kei en cuanto llegue –en realidad no pensaba salir de su departamento, encendería su celular solo para enviarle un mensaje y viniera él- Arioka –el nombrado volteó asustado, no le escuchó acercarse cuando dejaba los libros en la mesa y su movimiento fue tan torpe que casi ve el vaso caer al piso, por suerte estaba vacío y Ryutaro tenía buenos reflejos.

-Lo siento, lo siento mucho –angustiado intentó tomar el vaso, no quería causar molestias y eso empeoraba el temperamento de Ryutaro.

-Solo siéntate –obedeció tan rápido que casi causa otro accidente al chocar con el borde de la mesa.

El chico estaba rojo, tanto que entre más lo miraba Ryutaro tenía leves recuerdos de un pasado que deseaba olvidar. Con el vaso servido agradeció y bebió, lento y nervioso porque Ryutaro se negaba a dejar de mirarlo.
Ryutaro se apoyaba en una de sus manos, con el codo sobre la mesa. Las piernas abiertas y cruzadas, dejando ver su abdomen y gran parte de su pecho y tetillas. Morimoto no le quitaba la vista de encima porque sabía que Arioka terminaría mirando su cuerpo y atraparlo en el momento exacto comenzó a ser divertido, al punto de sacarle una sonrisa.

-¿Eres su novio? –la pregunta vino de sorpresa, Arioka no lo comprendió pero Ryutaro era directo, le tomó tiempo darse cuenta de qué hablaba y negarlo fue gracioso. Casi termina escupiendo el jugo y Ryutaro estaba riendo.

-Solo somos compañeros –su voz salió fuerte pero de la vergüenza que le daba que se burlaran de él.

-Pero te gustan los hombres –Arioka no pensaba que fuese tan obvio. No sabía si Morimoto solo lo molestaba o hablaba en serio pero su honestidad no le dejaba mentir.

-Eso no quiere decir que me guste cualquier chico –respondió avergonzado Arioka. Ryutaro solo respondió con un desinteresado “mmm” mientras lo miraba y dejaba de sonreír.

De repente una pregunta cruzó por la cabeza de Morimoto, un recuerdo casi borroso que clavó fuerte en su corazón, causando una tristeza que detestaba recordar. Su postura se puso rígida y sus labios se movieron por sí solos.

-¿Ya has besado a un hombre? -El recuerdo de una sonrisa lo obligó a apretar el puño escondido bajo la mesa. Arioka se intimidó y se encogió de hombros.

-No… -la sonrisa que Ryutaro mostró a continuación fue suficiente para hacer entender a Arioka lo que continuaría.

Ryutaro casi imitaba aquellas acciones ajenas guardadas en un rincón oscuro de sus memorias. Fue suave, delicado cuando se acercó a su invitado. Su cuerpo curvado sobre la mesa mientras sostenía su peso en una de sus manos sobre la madera mientras usaba la otra para tomar el mentón ajeno, inclinándolo a su gustó antes de unir sus labios.

Fue dulce, exquisito, tan suave como aquel recuerdo cuando los labios de Arioka correspondieron. Era un beso inocente, inexperto, era como un primer beso, SU primer beso. Ojos fuertemente cerrados y mandíbula tensa con un fuerte color rojo en las mejillas.

El sonido de la cerradura llegó a oídos de Ryutaro, apartándose rápido de esos suaves labios para levantarse e ir al encuentro de quien estuviese entrando a su departamento. El encuentro pareció casual, a Kei no le extrañó encontrárselo a medio camino cuando Ryutaro parecía querer ir a la cocina pero cuando sus ojos se posaron sobre un sonrojado Arioka sentado y mirando el vaso a la mitad como si fuese algo tan interesante cambió sus pensamientos y las piezas de los acontecimientos. No evitó mirar con molestia a Ryutaro aunque este pasara de él como si nada. Le siguió sin querer armar una escena, incluso quiso que su voz sonara baja pero Arioka escucharía de todos modos.

-¿Qué hiciste?

-Hola. Estoy bien, gracias –Ryutaro sacó el café helado de la nevera para servirse.

-No te hagas el gracioso –el menor volteó a mirarlo, no había ni un rastro de culpabilidad.

-¿Qué hice? ¿Acaso en necesario que haga algo?

-¿Lo tocaste? Qué fue…

-Es torpe. No necesito hacer nada para que se sonroje de esa manera. Casi me hace votar el vaso, chocó con la mesa y no sé qué más decirte –Ryutaro miró con molestia a Kei, al punto de parecer ofendido- ¿Acaso es necesario que haga algo? –volvió a preguntar. Su respuesta hizo a Kei sentir culpa, no podía culpar a Ryutaro de todo pero tampoco podía confiar en él, debía escuchar de Arioka la respuesta- Que bueno que llegaste. Llévate tus libros y a tu amigo también. Necesito descansar y con ustedes aquí no se puede –empujó a Kei de los hombros, sacándolo de su cocina y Arioka no tardó en acercarse, agradeciendo por el vaso de jugo.

Kei ya había salido cuando Arioka y Ryutaro cruzaron miradas y el menor dejaba a la vista su seductora sonrisa mientras decía- No, soy yo quien debe agradecerte.

-Lo siento Daiki, vine corriendo en cuanto me avisaste que dejarías los libros con Ryutaro.

-No, está bien. –Arioka frunció los labios en vergüenza- Tu amigo es agradable. –Eso alarmó al pelinegro.

-¿Te hizo algo? No te acerques a él. Eres un tipo agradable y por eso te advierto que no te acerques a él.

-Solo se burló de mi torpeza… y preguntó si tú y yo éramos novios –eso tomó a Kei por sorpresa. Ryutaro nunca hacía preguntas como esas, nunca le importaba qué hacían los demás y eso causó algo de esperanza a sus sentimientos.

-De todos modos no te acerques a él. No es alguien con quien debas tratar.

-Está bien –Daiki dijo aquello solo para tranquilizar a su amigo.

Ryutaro después de quedarse solo otra vez se tomó la molestia de encender su celular. Los mensajes y llamadas perdidas fueron una gran lista, 10 mensajes de texto y 55 llamadas, sumando 4 mensajes en el buzón de voz. Revisó cada una, todos los mensajes de texto eran advertencias de Kei para que no le hiciera nada a Daiki, otros diciendo que tenía novia. Sabía que Inoo no pensaba muy bien de él ¿pero debía ser tan exagerado? No rompería con una relación, o eso creía. Oh, había un mensaje de Ryosuke pero lo leería más tarde. Revisó las llamadas perdidas y 50 eran de Kei, las otras 5 eran de su hermano menor. No le extrañaba que Shintaro le llamara, ya luego le devolvería el llamado, primero revisaría el buzón de voz. Para su sorpresa solo uno era de Kei, los otros tres de su hermano.

“Supongo que te quedaste sin batería o apagaste tu celular por trabajo. Necesito hablar contigo así que llámame en cuanto estés libre.” El mensaje había sido enviado al medio día y ya eran las 5 de la tarde. “-un suspiro se escuchó al otro lado de la línea- No has llamado. En verdad necesito hablar contigo pero ya que no enciendes tu celular espero que puedas escuchar este mensaje. Supongo que no te afectará pero necesito advertirte. Hoy vino Yabu, regresó” un nudo se formó en la garganta de Ryutaro y las manos le comenzaron a temblar. “dijiste que ya lo habías superado. Cumplí con mi promesa y no le dije a mamá lo que pasó entre ustedes, pero eso no estuvo del todo bien. Él quiere verte y mamá está muy feliz con él aquí…” El mensaje se cortó, poniéndole más nervioso la espera de escuchar el último. “malditos mensajes. –la voz de su hermano se escuchó molesta- Los dejé hablando solos, pero estoy seguro que mamá le dará tu dirección. Se sorprendió al saber que ya no vives con nosotros. Mamá le ha contado todo lo que has hecho hasta ahora, ya sabes, en ese tono no tan orgulloso porque dejaste la escuela. –otro suspiro se escuchó y luego un largo silencio- Acabo de escucharlos hablar de ti. Dijo que irá a verte, no sé cuándo. Lo siento hermano, no puedo hacer más por ti.” El mensaje terminó y Ryutaro no estaba nada de bien. Las manos no dejaban de temblarle y sus pensamientos no eran claros. En su cabeza se formaba la idea de ver otra vez a Yabu Kota, pero el rencor no le permitía estar feliz. No tenía a donde huir. Molestar a Ryosuke no era una opción, rentar una habitación de hotel no estaba a su alcance, lo único podría pagar sería una habitación de hotel de amor. Conocía una barato pero no podía huir todo el tiempo.
No lo pensó por mucho cuando armaba un bolso con las cosas necesarias. Debía encontrar otro departamento que arrendar pero ya tenía un contrato por otro año ahí. Debía pagar el siguiente mes y su sueldo no alcanzaría para estar más de tres días arrendando una habitación de hotel de amor.

Aguantó el llanto, ya encontraría una solución.


 Continuará…

2 comentarios:

Natarashi dijo...

Me encanto, Ryutaro es todo un golfo, se cena Ryosuke y ahora quiere cenar se a Daiki
Y Yabu tiene mucho que ver en la vida que desidia tener, no se que tan malo es que prefiere huir que enfrentarlo

YuukiNii dijo...

Gracia sport leer y que bueno que te gustó. Sí xD Ryutaro es tan putozki ♥

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