Titulo: We can run (Nosotros podemos correr)
Autor: Yop
Pareja: ahí ven ustedes
Género: Slash, Angust
Extensión: Oneshot
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Ha llegado el día de irme y despedirme del pasado, me siento algo desconcertado ante lo que estoy a punto de hacer. Tome el autobús hacia la estación de tren, el viaje no fue muy largo pero recordar cada instante a tu lado y pensar que habíamos estado juntos una eternidad me hacia sentir triste, triste de que ahora jamas vuelva a verte a menos que el destino me de una mala pasada. Pensé en llamarte en la mañana antes de partir de casa pero sentía que no era lo correcto, no quería molestarte por mucho que quisiera que vinieras por mi y me detuvieras, me dijeras que me quedara a tu lado que aun me seguías amando después de lo que me dijiste hace una semana.

Lo único que llevo de compañía son las fotografías que cogí de mi álbum de fotos de nosotros dos, cuando nos veíamos felices juntos, esos días donde decías cuando me amabas y que siempre estaríamos juntos.

El tren ya a partido, ya es tarde, no estas aquí y este es el momento en que debo decirte adiós. Tomo las fotografías y las separo, nunca me creí capas de hacer algo como esto, solo me quedo con mi fotografía. Abro la ventana para dejar ir tu recuerdo junto con tu fotografía.

Dentro del tren que ya había comenzado su viaje comencé a llorar. Te deje al igual que a mi pueblo natal, no seré capaz de volver nunca mas, no podre volver a verte y creo que eso es lo mejor.

Los edificios de Tokyo no me dejan ver la luz del atardecer. Por muy arriba que este tampoco puedo ver las estrellas, estrellas que solíamos ver juntos. Cada día trato de olvidarte, lo intento pero no puedo.

Pasan los días, semanas, meses y aun no puedo, me cuesta tanto. Quisiera saber que pensaste cuando supiste de mi partida, como reaccionaste, si te sentías aliviado por no tener que volver a verme o estabas triste.

Aveces el destino da malas pasadas, hace unos minutos te vi pasar acompañado de una chica, ahora veo lo rápido que me olvidaste y lo bien que te hizo no volver a verme.
Por mucho que aguante mis lágrimas no las puedo retener por mas tiempo.

Definitivamente este si es el adiós, pero el adiós que tu me diste, porque yo jamas podre olvidarte. Me puedo ir del país, al otro lado del mundo pero aun así no te olvidare, fuiste y seras para siempre mi primer amor.

****

Estos días en que no hablamos por la estúpida discusión y los estúpidos celos que siento cada vez que el se te acerca te perdí. Quizás te perdí para siempre, aun no lo se, pero temo hablarte y que me ignores.

Se que te dije que ya no te amaba, pero mentí, siempre te he amado.
Estuve pensando en ti toda la noche. Quería recuperarte, quería volver abrazarte, quería estar contigo. Me dispuse a ir bien temprano a tu casa para hablar contigo, pero me quede dormido y cuando fui ya eran las 12 pasadas.
Corrí hasta tu casa, estaba ansioso por verte, pero tu madre me dio una mala noticia, habías pistado, te fuiste lejos de mi.

El tren partía a las 12:30 corrí, corrí dando todo de mi. Me dolía el corazón pensar que ya no te volvería a ver. Agitado llegue a la estación pero el tren ya había partido.
Algo me llamo la atención, camine y tome el papel entre mis manos. No pude evitarlo y comencé a llorar. Las lágrimas caían solas.

Tanto me odiabas como para haber partido nuestra fotografía apartándome de ti?. Tan tarde llegue para pedirte perdón?

Siempre que miraba las estrellas y no estabas a mi lado, aun así te podía sentir cerca, pero porque ahora cada ves que veo las estrellas te siento tan lejos?

Pasan días, semanas, meses y aun no puedo olvidarte. Quisiera saber que piensas ahora que no nos hemos vuelto a ver.
No se si el destino es cruel. Pero te vi pasan hace unos instantes con otro chico. Le sonreías tan abiertamente que sentí celos. Parece que de verdad me olvidaste e hiciste una vida con otra persona.

Definitivamente este si es el adiós, pero el adiós que tu me diste, porque yo jamas podre olvidarte. Puedo estar con miles de personas, pero aun así no te olvidare, fuiste y seras para siempre mi primer amor.

Ya te di por perdido así que lo mas probable es que vuelva al pueblo en donde nací.
****

Vivir solo en tokyo es difícil además extraño a mi familia, hace un año que no la veo al igual que a ti. Me pregunto si aun seguirás aquí en tokyo. Descarto esa idea de mi cabeza después de todo ese día estabas muy bien acompañado.

Volveré un día de estos a mi pueblo, no es mala idea.

Fin

En el otro reino el príncipe menor de la familia estaba como loco lanzando todas las cosas que se encontraban cerca de él a la persona que tenía en frente, su más preciado amigo. Keito no entendía muy bien que le sucedía pero tampoco se atrevía a preguntarle ya que temía que se enfureciera más.

- EN DONDE SE METIÓ!? – grito lanzando uno de los floreros al piso rompiéndose en mil pedazos – MALDICIÓN! – se tiro al piso derrotado, no sabía cómo estaría su más fiel sirviente, con el único que compartía cama y se envolvía en el más puro placer todas las noches.

- Ryosuke-san será mejor que…

- NO ME HABLES! – le grito a su amigo, nunca lo había hecho pero el miedo lo tenía alterado – voy a ir – dijo firmemente y corrió a buscar su caballo.

- Ryosuke-san a dónde vas!? – salió tras él pero el príncipe ya había tomado su caballo, saliendo a toda prisa del castillo.

No tomar provisiones para el camino fue una muy mala idea, llevaba dos días sin comida ni agua, el candente sol le estaba nublando la vista. Su caballo a penas caminaba con su peso encima. No muy lejos vio unos soldados con grandes banderines. No pudo más y se desmayo cayendo del caballo sin saber nada más del mundo.

Para cuando despertó se encontraba envuelto en unas suaves sabanas blancas y un pijama, no entendía nada, hace unos segundos –que habían sido para el – se encontraba agonizando de hambre y de sed pero ahora, estaba sobre una cama descansando en una habitación que le era completamente extraña. Entonces recordó los banderines que pudo divisar antes de desmayarse.

Se puso de pie y camino en dirección al balcón, casi cegándose con los rayos del sol, cubriéndose instantáneamente los ojos con su brazo. Todo afuera era muy lindo. Definitivamente este no era su reino, su gran jardín no tenia flores tan hermosas que las que habían ahí.

- que bueno que ya despertaste - se giro cautivándose al instante con la bella sonrisa de aquel joven que se encontraba a metros de distancia. Lo siguió con la mirada mientras el chico se acercaba a la cama y dejaba ropa – aquí tienes ropa limpia – le dijo sonriéndole.

- gracias, pero en donde estoy? – aun sin poder dejar de mirarlo se fue acercando lentamente hasta estar a su lado – yo solo recuerdo que iba en mi caballo y...

- te desmayaste, por lo que te traje aquí. No te podía dejar ahí o morirías

- oh, gracias – y sentir la penetrante mirada del chico lo hizo ruborizar

- ahora debo de ir hacer unas cosas, regresare pronto. Ordenare que te traigan algo de comer, ah, y una cosa, no salgas de la habitación, será mejor que descanses – ni siquiera espero respuesta del príncipe y cerro la puerta tras de si.

Ahora no sabia que hacer, estaba cansado pero no quería dormir. Tenia hambre pero no quería comer. Quería saber en donde estaba y para eso tendría que salir de la habitación, aunque el chico apuesto y alto le dijera que no debía salir no pudo quedarse esperando.

Se cambio de ropa y se dispuso a salir de la habitación. Tenia pensado que a la primera persona que viera le preguntaría que lugar era ese.
Caminaba lentamente por los pasillos del castillo admirando las estatuas y pinturas que se encontraban ahí. Cada que avanzaba se sorprendía mas de lo bello que era el lugar. Su castillo no se compraba con este.

Le pareció realmente extraño no encontrarse con nadie en todo lo que camino, hasta ya había encontrado una salida para ir al jardín. Miraba embelesado todo su alrededor. Habían muchas rosas blancas. No muy lejos vio a una doncella de pelo negro y a un alto joven rubio que le pareció conocido pero con la luz del sol no podía ver muy bien. A la chica no le pudo ver la cara ya que se encontraba de espaldas. Como por fin encontró a alguien camino en dirección en donde se encontraban pero un fuerte agarre en su muñeca izquierda lo hizo detenerse, volteándose al instante.

- que haces aquí? Deberías de estar descansando – era el joven apuesto que lo había salvado

- es que, quería salir un momento – bajo la mirada – no te molestes – le dijo aun mirando el piso

- esta bien, pero seria bueno que descansaras. La comida ya debe de estar en la habitación, vamos – haciendo un ligero movimiento con su mano, tomo la del príncipe Ryosuke, entrelazando los dedos haciéndolo ruborizar y avergonzado de que lo viera camino con la cabeza gacha sin dejar de mirar el piso, dejándose guiar.

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- que sucede? – le pregunto el príncipe a su consorte
- uhmm nada, solo creí ver a alguien pero solo fue mi imaginación – le dijo sonriendo. Le tomo atención ahora a la rosa blanca que tenia entre las manos. Su cabeza se llenaba de recuerdos de mucho antes de llegar aquel castillo con el propósito de matar al primer príncipe.
- ver a quien? – tomo su mentón para que lo mirase pero el menor desvió la mirada. Ahora que recordaba al príncipe Ryosuke no podía evitar que su corazón latiera por el.

~*~*~
- ya te sientes mejor? – Ryosuke terminaba de comer dejando la bandeja a un lado de la cama. Desde que habían llegado a la habitación no había pronunciado ninguna palabra – te pregunte si…

- lo siento – lo miro a los ojos – pero debo irme, estoy buscando a alguien – se sentó al borde de la cama mirando su pies, moviéndolos inconscientemente mientras imágenes de esa persona iban a su mente.

- a quien buscas? – le pregunto el cuarto príncipe acercándose lentamente

- a una persona muy importante para mi – levanto la vista y el príncipe detuvo sus pasos – por eso no me puedo quedar aquí, debo ir al reino Moonlight y asegurarme que siga con vida – se puso de pie

- Moonlight dijiste? Pero si este es el reino Moonlight - un silencio se hizo en la habitación. Ryosuke pensando lo torpe que fue al no darse cuenta y Yuto esperando a que el otro reaccionara.

- t—tu eres…

- el tercer príncipe, el menor – respondió con simpleza. Ryosuke aun estaba sorprendido pero nunca pensó que el príncipe menor lo fuera a salvar de la muerte – estas bien? – le pregunto al ver como se formaba una sonrisa en sus labios

- entonces Yuya-sama esta aquí? Donde esta? Puedo hablar con el? – yuto no entendió ese extraño cambio de animo. Veía como los hermosos ojos del mas bajo brillaban de emoción.

- si, pero el… - no pudo terminar de hablar, Ryosuke salió a paso rápido de la habitación, comenzando a correr por los pasillos buscando alguna salida. Si aquel rubio era el príncipe Yuya quería volverlo a ver. Hace mucho no lo veía.

Estaba tan feliz que al bajar unos escalones tropezó torciéndose el tobillo. Dio contra el suelo y al instante se quejo por un ardor que sintió en la palma de sus manos. Pero no solo eso le dolía, el mentón también le ardía. Quería tocarse pero se vio las manos con unos cortes y un poco de tierra .

- te encuentras bien? – levanto la vista y por fin, por fin pudo ver esos hermosos cabellos dorados y esa hermosa sonrisa en los labios de su primer amor, pero encontrarse con el en una situación como esta era vergonzoso, estaba tirado en el piso boca abajo con las palmas y el mentón heridas.

El rubio lo ayudo a ponerse de pie. Sentía como su corazón estaba acelerado, su respiración irregular. Sus mejillas sonrojadas. La ultima vez que lo había visto, había sido cuando el príncipe cito su reino para anular el compromiso que tenia con su hermana. No se quería comprometer en matrimonio, eso dejo a su hermana muy mal ya que a ella también le gustaba.
Se quedaron en silencio mientras Ryosuke no podía dejar de mirarlo a los ojos y el rubio príncipe se estaba sintiendo un poco incomodo.

- amo Ryos... – pero en ese mismo instante en que Yuri diría su nombre se tapo la boca con una de sus manos. Ryosuke al instante miro hacia el lado.

- Yuri? – todo estaba en silencio. Ryosuke por fin lo había encontrado, por fin había dado con el. Yuri por su parte no sabia como reaccionar. En eso llega Yuto deteniendo de a poco su paso al ver a los tres de pie. Ryosuke estaba a punto de acercarse abrazarlo cuando uno de los brazos del rubio le impiden el paso.

- disculpe pero no puede tocar a mi consorte – dijo sonriendo.

Consorte? Había escuchado bien? Chinen era el consorte de su primer amor?

Miro a Yuri pero este desvío la vista al suelo. No entendía muy bien. Ese chico que estaba de espaldas al rubio era Yuri, aunque estuviese con ese pelo largo y ese kimono, definitivamente era el, lo podía reconocer con cualquier cosa que tuviese encima.

- Yu.. – trato de igual manera acercarse, necesitaba hablar con el.

- disculpa pero no escuchaste lo que te dije? – tomo su muñeca alejándolo

- que crees que haces? – le dijo al rubio – Yuri que haces aquí porque estas… - sintió dolor en su muñeca cuando Yuya la apretó.

- no fuiste tu mismo quien lo mando aquí? – confundido miro al rubio, el nunca había mandado a su consorte y fiel sirviente a ese reino. Trato de hablar pero el rubio se le adelanto – que no fuiste tu el que lo mando asesinarme? – le susurro al oído.

Ryosuke abrió enormemente los ojos. No sabia de que hablaba. El nunca mandaría a Yuri asesinar a alguien, menos a la persona de la que se suponía estaba enamorado. Sin esperar alguna respuesta empujo al joven príncipe tirándolo al piso y con un fuerte grito llamo a los soldados. Lo miro con recelo. Al momento en que los soldados llegaron mando a encarcelar a Ryosuke. Yuri no dijo nada, solo se quedo viendo como los soldados tomaban al príncipe y se lo llevaban. Estaba en shock, no sabia que hacer ni que decir.

- estas loco! Acaso no sabes quien es el!? – se acerco Yuto exaltado cuando vio a los soldados alejarse con Ryosuke forcejeando para que lo soltasen.

- claro que se quien es y será mejor que se quede encerrado por hoy, luego me encargare yo mismo de matarlo – dijo el rubio. El menor lo escucho claramente y reacciono.

- no puedes! No puedes hacer eso! – comenzó a gritarle

- que no puedo!? El te mando asesinarme, casi te matan por su culpa! Es mejor que el se muera! – la palma de la mano del menor hizo eco al dar fuertemente con la mejilla del rubio – pero que…

- no tienes derecho a elegir por encima de la vida de los demás! Tu no sabes nada! El no me mando asesinarte! Además… además… - las lágrimas comenzaban a brotar de sus ojos y su respiración agitarse – LO AMO! – dio por finalizada la frase. El rubio sintió una gran punzada en su corazón y como un nudo se formaba en su garganta.

- esta bien, mañana, al medio día puedes largarte con el, eres libre – y se fue después de decir aquello. Yuri pensó que todo eso era lo mejor para él y para el príncipe Ryosuke, pero aun así sentía una presión en el pecho y miedo al pensar que comenzaba a sentir por aquel rubio lo mismo que sentía por su príncipe.

Ryosuke forcejeaba una y otra vez para que lo soltaran. Gritaba que el era el príncipe de Sunlight pero aun así lo encerraron. No podía creer todo lo que estaba pasando y de lo que lo acusaba el rubio. Era la primera vez que lo trataban de esa forma, que nadie lo escuchara y le desobedecieran.

El olor que había era repugnante, se preguntaba cuantos hombres debieron morir en esas mazmorras, a cuantos habían torturado. Vio una rata pasar por su lado y se asusto.

- saquenme de aquí... por favor – odiaba la oscuridad. Temía el estar solo.

- estarás bien – esa voz la conocía, alzo la vista encontrándose con los grandes ojos del príncipe Yuto – puedes salir – le dijo luego de abrir la cerradura. Con temor Ryosuke se fue acercando, no sabia de lo que aquella persona seria capas de hacerle, si su hermano lo había mandado a encerrar y ahora lo dejaba libre era porque algo extraño había sucedido – no te haré daño – le dijo el mas alto.

- como creerte si eres su hermano, ni siquiera me escucho

- yo si lo haré – le dijo extendiéndole una mano

- no te creo, donde esta Yuri?

- te esta esperando en una alcoba, vamos – con tal de verlo acepto y tomo su mano.

Sintió un gran alivio al salir de ese sepulcral encierro. Caminaron hasta llegar a una de las habitaciones. Yuto le indico que entrara, cuando Ryosuke entro se quedo afuera vigilando que nadie los fuese a molestar.

- Yuri? - lo llamo el mayor cuando lo vio al lado de la cama con la mirada perdida – Yuri! - y corrió abrazarlo – porque te fuiste – le pregunto sin soltarlo – por que – pero el menor no podía responder a esa pregunta, no le podía decir la verdad.

Que mejor que evadir todo eso. Lo beso, lo beso como nunca antes porque extrañaba sus labios.

Titulo: Necesidad
Autor: Naru-chan
Pareja: Tegomass *O* (por cierto ¬¬ lo escribió para mi así que lo pongo aquí *w*)
Género: Slash
Extensión: Oneshot
Nota: Gracias naru por el tegomass te adoro!! me gusto mucho!!
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Ya era tanta la costumbre a su compañía que cuando no estaba realmente lo necesitaba.

Necesitaba su risa, sus locuras, su forma tan directa y hasta sádica de ser, necesitaba escucharlo cantar mientras se cambiaban en los vestidores y también verlo hacer berrinche cuando no consigue que Ryo le preste una de sus camisas, sabio de Ryo ya que siempre que se le presta ropa no corre con muy buena suerte.

A penas cruzo el portal de la puerta corrió hasta el baño y ahí se encerró, no se le hacia extraño excitarse con solo escuchar los gemidos de Daiki. Se sentía tontamente feliz con una sonrisa en los labios de solo pensar que el menor se había excitado con unos cuantos roces. Imaginaba como debía de estar él ahora.

Daiki sentía su espalda arder del calor que hacia, los rayos de sol estaban muy fuertes y si no fuera por el bloqueador su piel estaría muy roja y eso que solo llevaba ahí cinco minutos. “Bloqueador” susurro bajito, miro -aun acostado sobre el césped- que Inoo no se encontraba ahí “¿y si me escucho?” pensó, sus mejillas tornándose carmesí. Se puso de pie y entro a la casa buscando al mayor. Ni él se explicaba del por qué lo buscaba.

Subió al cuarto pero ahí no se encontraba, bajo las escaleras pasando por el baño, escuchando un sonido que le llamo la atención. Se acerco sigilosamente cargando su oído en la pared para escuchar mejor, pero, para su suerte al momento de cargarse en ella se abrió, dando directo al piso.

Todo paso muy rápido. Inoo con el short a medio bajar con su mano en su sexo. Él en el piso. Los dos mirándose. No sabia que hacer, si seguir mirando o irse corriendo. Opto por la segunda opción poniéndose rápidamente de pie para salir de ahí pero una mano lo jalo fuertemente de la muñeca. Un fuerte portazo junto con el sonido del seguro. Y ahora el se encontraba apoyado en la pared.

Estaba asustado, mirando fijamente a Inoo, no sabia que le diría para disculparse. Pero las palabras por su parte no hicieron falta, escucho un leve “lo siento” antes de sentir los tibios y húmedos labios besos que ahora Inoo le daba. Por inercia corespondió casi al instante. Hace días quería volver a sentir esos labios. Con los ojos cerrados, curioso por todo lo que estaba sintiendo, quería mas. Quería sentir mas de aquello. Abrió la boca para dar paso a la lengua del mayor.

Repentinamente su cabeza comenzó a doler e imágenes cortadas llegaban a su mente, el e Inoo besándose en un cubículo de baños que al parecer eran de un restauran, luego, el e Inoo en su casa sobre el sofá tratando de quitarse las ropas mientras se besaban.

-espera... detente... - pidió al sentir las manos del mayor apretar su trasero sin poder evitar gemir. El mayor se detuvo al instante.

-lo siento – le dijo alejándose completamente de él

-no hay problema – no sabia que decir, quería recordar mas pero no podía – Inoo... nosotros – hizo una pausa para mirarlo a los ojos, el otro impaciente por lo que el menor diría, esperando a que haya recordado algo – nosotros... eramos amigos con derecho? - termino de preguntar viendo la desilusión en el rostro del mayor

-que crees tu? - le dijo sin mucho animo

-no... yo no lo sé. Sé que me has dicho muchas veces que eramos... novios – se sonrojo por la palabra-

-da igual lo que te haya dicho, tu recuerdas algo? Recuerdas cosas con respecto a mi que hayan pasado antes del accidente?- quería escucharlo decir una respuesta afirmativa pero el menor se negaba a decirle la verdad primero quería estar cien por ciento seguro de lo que recordaba era cierto.

-no – cuando dijo aquello se arrepintió. Por la mejilla del mayor cayó una lágrima – por qué... - pero Inoo no lo dejo hablar

-sera mejor que vayamos con los demás – saco el seguro de la puerta y salio del baño

-espera Inoo – pero no se detuvo a mirar al menor que lo vio salir en dirección al patio.

Titulo: Good bye my love
Autor: Yuulove XD
Pareja: Okachii - TakaChii
Género: Slash, con un poquito de angst (mala para escribir cosas tristes)
Extensión: Oneshot
Nota: Esto fue por el cumpleaños de chinen XD mas vale tarde que nunca, no? Jojojo todo por naru. Espero que les guste u_u
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Hoy era un día especial para Chinen, hoy cumplía quince años pero nuevamente lo volvería a pasar solo en casa. Su madre trabajaba pero antes de irse le dejó una nota sobre la mesa deseándole un feliz cumpleaños y con un beso marcado en ella.

No sabía que hacer en un día como este. Tomó su celular para ver si le había llegado algún mensaje de sus amigos por su cumpleaños pero no había nada, solo un mensaje ya leído “lo siento, mañana estaré ocupado con un trabajo te prometo que el próximo fin de semana te compensare” cerró el mensaje y miró detenidamente la imagen que tenia de fondo. Sonrío y pensó en que aquella persona podría estar en casa estudiando, como siempre.

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