Titulo: 62% Cacao
Autor: Yops
Pareja: InooDai/DaiKei - YabuTaro
Género: Slash, Lemon, AU
Extensión: Threeshot
Precuela: 60% Cacao
Resumen: La historia habla de dos hermanos completamente diferentes, el mayor es un chico descuidado que por amor a su novio hace cada locura que este quiere, a diferencia de su hermano menor que es reservado y que no acepta al novio de su hermano ya que siempre lo pone en peligro en la escuela, pero tiene un secreto tras esa fachada de hermano responsable.

Bueno... solo pondré que el titulo del fic se me ocurrió porque mi abuelo me regaló un chocolate que por cierto se llama así *se ríe como estúpida* era muy rico y a medida que me lo comía pense en un InooDai, porque con chocolate solo se me ocurren InooDai's. Pero como ya tengo muchos quise poner de protagonista al bello Ryutaro *v* y con quien mas que con el lindo Kota .>o<. uish si mi morbo es tan cuatico.
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Primera Parte
Segunda Parte
Tercera Parte

Demonios!!! Me leí un InooDai y asdasdasdasd
Se los recomiendo como la persona linda que soy (?)
Son de esos InooDai's que se merecen un chocolate tamaño real de la pareja, sobre todo al tener un banner tan *¬* (?) como el que tiene.

Yah, me dejo de morbosidades, aquí está el link. Disfrutenlo y comenten cosas pervert jujujuju

Do you love me? [Oneshot]



D: Es mi primer Trailer *le tiemblan las manos* traté de hacer lo que pude ;_; me he visto solo un drama y era de Ryosuke. De verdad hice lo que pude TOT
Muchas gracias Ruru por la canción.


YamaJima - Juego de Dados

Si no comentan con la verdad de como quedó, me pego un tiro.

Se seguían besando aumentando la pasión y el calor de sus cuerpos, y el agua templada no ayudaba a bajarla. Sentía que el cuerpo del menor descendía, tomándolo de nueva cuenta de las piernas para sostenerlo, aprisionando sus entrepiernas que aun seguían inmunes a los besos y roces. Levantó lo suficientemente a Ryosuke para dejarlo sentado a la orilla de la piscina separándose de sus labios, pero no demoró mucho en volver a unirse con ellos, saliendo también de la piscina.


Al mayor el aire se la iba en cada beso hambriento y exquisita caricia en su vientre. La mano de Yuto se entretenía deslizándose hacia su cadera, tocando esa ardiente piel que le era imposible no querer sentir.

- Aquí no – y por primera vez a Ryosuke le importaba el lugar en donde se encontraban, al menos eso era lo que pensaba.

Sin querer hacerlo dejó de besarlo para incorporarse y ser jalado del cuello hasta el camerino. Ryosuke lo acorraló contra la pared, regalándole cortos besos en el cuello, tratando de quitarle esa polera mojada adherida a su piel. Yuto fue el que terminó quitándosela, continuando con los pantalones que tanto le dificultaban la tarea a Ryosuke.

- Esto no está bien – pronunció el menor

- Nunca lo ha estado - esa extraña relación formada por un juego nunca estuvo bien. De igual manera Ryosuke logró bajarle el pantalón junto con la roja interior

– Uhmm… demonios qué haces – miró hacia abajo como Ryosuke lamía la punta de su miembro mientras lo miraba.

No dijo nada y engullendo aquel pesado de carne lo succionó enseñándole una nueva forma a Yuto de cómo sentir más placer.

Y aquí estaba otra vez, en una situación como esta con el chico bipolar que lleva tiempo conociendo. Y pensar que con cada día que pasaba sentía que lo conocía cada vez menos, que no tenía vuelta atrás ese comportamiento que una vez Ryosuke le mostró a la defensiva. Que el culpable de que su vida cambiara convirtiéndose en dudosos pensamientos y anhelos nunca cumplidos ahora estuviese lamiendo y succionando su miembro, sintiendo en su cuerpo sensaciones placenteras, extrañas y vergonzosas desde la punta de sus pies a su cabeza, que subían y bajaban con cada succión y el deseo por marcar un ritmo más excitante lo hizo mover su mano inconscientemente mientas no dejaba de mirarlo a los ojos, ojos que ambos tenían semi-cerrados por el placer.

Verlo sacar la lengua y pasearla lentamente por su extensión casi, casi lo hace correrse en su rostro. Ya no podía contenerse más, deseaba que la estrechez de ese cuerpo lo rodeara una vez más, esa que tanto ansiaba desde la prima vez que lo hizo suyo.


***

Kei salió de su habitación en busca del lindo conejo. Caminó tranquilamente tarareando una melodía que había escuchado esa misma tarde, no hace más de unas horas cuando Ryutaro y su hermano escuchaban música encerrados en la habitación del menor.

-Ryosuke – dijo antes de tocar dos veces la puerta – voy a entrar – anunció girando cuanto antes la perilla para al fin verlo, pero solo se encontró con una habitación con poca iluminación por las cortinas aun cerradas.

Miró alrededor y todo estaba en perfecto silencio, no podía ver nada por lo que se acercó a las ventanas para correr la tela que ocultaba tras ellas la luz del sol que resaltaba con la blanca nueve del jardín.

Pero lo único que encontró fue una cama perfectamente estirada y el silencio quebrado por su suspiro de desilusión. Bueno, le quedaban muchos lugares por donde buscarlo pero antes quería husmear por aquellas pertenencias ajenas que podrían dar hincapié a su ‘no’ relación amorosa. Comenzó con el gran ropero con los percheros donde caían las miles y lindas chaquetas y pantalones. Las camisas y poleras dobladas correctamente –gracias a los sirvientes- a un costado del colgador, no más de tres sobre otra para no arruinar el planchado.

Sacó el esmoquin que raro le pareció verlo ahí colgando, pues difícil que vistiera formal cuando estaban de vacaciones, sin padres ni adultos que quisieran organizar algún tipo de reunión o fiesta para usar ese tipo de vestimenta.

El bolsillo del pecho se veía abultado, curioso metió los dedos para sacar lo que era un pañuelo de tono celeste, arrugado al estar doblado de mala manera, pero al sacarlo completamente algo cayó al piso alfombrado, llamando su atención.

Cuatro hermosos dados de diferente color eran observados por su oscura mirada.


***

Los canastos que antes descansaban sobre el mueble ordenados por la servidumbre se encontraban esparcidos por el piso resbaloso por el camino de agua que Yuto había dejado con la ropa mojada que antes traía puesta.

-Ngg.. – su respiración dificultosa al no poder respirar como era debido por las oleadas de placer que sentía cada que Yuto se movía en su interior, causando un caos de placer.

Entrando con facilidad después de seguidas penetraciones y el líquido pre-seminal de Yuto, pero todo era más cómodo al estar sentado sobre el mueble donde se dejaba la ropa y contra la fría pared que en ese momento siquiera sabía que estaba fría porque no sentía nada más que a Yuto dentro de él.

El menor sujetaba sus piernas a cada lado de su cuerpo, moviendo su cadera fuertemente hacia adelante, quería tocar ese punto que haría gritar a Ryosuke y no tardó en encontrarlo. Feliz y agitado hizo el intento de besarlo para ahogar esos gemidos y suspiros entre besos húmedos pero siquiera fueron suficientes para lograrlo.

Ryosuke Se aferró a su cuello con ambos brazos para no querer alejarlo más, que no saliera de él nunca. Sus ojos cerrados y los dientes de Yuto en su hombro izquierdo para no gemir descaradamente. Sostenía su cadera, presionándola, dejando zonas rojizas con sus dedos, hasta marcas aun mas rojas por las uñas que rozaban esa piel blanca sin darse cuenta.

El mayor se dejaba hacer gimiendo provocativamente en su oído aun con los ojos cerrados. Gimió su nombre al sentir otra vez como tocó esa zona que lo enloquecía. Abrió lentamente los ojos sintiéndose desorientado y mareado a la vez.

La impresión casi lo hace atragantarse con su propia saliva al ver a alguien o más bien algo al borde de la pared, ocultando todo lo demás.

Todo se acercaba a su fin junto con ello la visión, volviendo a cerrar los ojos arañando la espalda y hombros del menor al terminar corriéndose entre sus cuerpos. Descansando pero aun sintiendo los espasmos y calidez de Yuto al correrse. Al tener otra vez visión ya nadie más que ellos se encontraba ahí.

***

La hora de la cena llegó, teniendo a cinco lindos chicos sentados a la mesa, esperando la cena. Cada uno en sus propios mundos u otros compartiendo sonrisas, como Yuto y Ryosuke que no dejaban de mirarse o sonreír. –Ryosuke sin poder evitarlo-

Compartieron y conversaron, pero más que eso fue la mente de Ryosuke la que le jugó una mala pasada, pues Kei seguía siendo el mismo, le hablaba como la primera vez que se conocieron y no parecía ocultar nada.


***

En su habitación pensaba en el por qué lo imaginó en ese momento. La puerta sonó y sus palabras dejaron entrar al que creyó sería Yuto, pero para su sorpresa no era nadie más que el alto y atractivo chico de cabello negro, de pie delante de la puerta cerrada, mirándolo extrañamente serio.

- Ryosuke – dijo cambiando las expresiones de su rostro por una hermosa sonrisa –sabes, encontré algo y me dio una idea. –caminó hasta situarse frente a frente al menor.

- ¿Qué? – preguntó

- Juguemos a algo divertido –sus ojos parecieron cerrarse luego de sonreír aun mas - algo escalofriante - mostrándole en su mano alzada cerca de su propio rostro dos dados familiares entre sus dedos – será divertido.

Y lo que pensó jamás volver a sentir en ese momento cambió ‘confusión’


****

- ¿Qué haces? – un chico alto de cabello rubio, obviamente teñido se encontraba sentado en una de las dos camas que habían en la habitación. Los dormitorios de la escuela eran ocupados en pareja. Para su agrado un chico Japonés también estudiaba ahí.

- Debo volver a casa – dijo refiriéndose a que debía volver a Japón con su familia. – pero será por unos días, creo.

- ¿Y eso? Pensé que te quedarías más tiempo, ¿acaso quieres volver por ese chico? – y un revuelco se formó en su pecho al saber exactamente a quien se refería.

- No digas tonterías, solo fue un juego. – guardaba las prendas de ropa con una expresión molesta, lo estaba consigo mismo. – estaba aburrido en ese momento, no volverá a pasar.

- Juego que no termina, ¿verdad? – en silencio se le acercó abrazándolo sorpresivamente por la espalda – puedo ir contigo, ¿verdad?

No lo pensó dos veces para decirle que sí. Tenía tanto miedo de que eso llamado ‘sentimiento’ cambiase. Todos los Yamada volvieron a Japón, Ryutaro volviendo a la escuela, pero para Ryosuke había otros planes.

Lo que no pensó al volver fue que tal vez era una fecha importante. Su padre casi lo obligó a ir al cumpleaños de Yuto pero se zafó de irse con él antes excusándose de no estar listo, que luego lo alcanzaría junto con Yuya para no dejarlo solo en casa.

***

- Yuya hablaba muy bien de ti. Nunca creí que vería al original Yamada Ryosuke y menos que su ‘juguete’ fuese mi primo. No crees que sería lindo decirle a Yuto que hiciste trampa en aquel juego y que te metiste entre las sabanas de un mayor y te revolcabas con él mientras mi pobre primo pensaba en ti?

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Esto e suna porquería -_-


Titulo: Forgirve me? (¿Me perdonas?)
Autor: \;O;/
Pareja: TakaChii
Género: Slash, (Lemon... ?)
Extensión: Twoshot
Nota: Secuela de Infidelities
Nota2: Gracias Ayaa por el Banner *^*
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Era un día en donde tendrían una de las tantas sesiones fotográficas para alguna revista. Cuando las estilistas les entregaron la ropa e hicieron los últimos arreglos para que lucieran lo suficientemente sexys. El fotógrafo los fue llamando de a uno.

Mientras le tomaban las fotos a Okamoto, los demás bromearon entre ellos, hasta que el turno de Okamoto terminó y continuó Chinen.

-¿Podrías abrirte la camisa? - mas que una petición fue una orden. Un poco cohibido desabotonaba la camisa botón por botón. Sabía que lo estaban observando y eso lo avergonzaba aun más.

Desde una de las esquinas Takaki miraba cada movimiento y lo lento que movía sus dedos mientras sacaba los botones de los ojales.

-Bien, ahora mira hacia acá - comenzó a fotografiarlo, pidiéndole que se pusiera de tal y tal manera. El rubio lo único que hacía era morderse el labio de solo mirar lo sexy que se veía vistiendo así, y con su camisa abierta mostrando esa piel clara que lo único que lo incitaba era a tocarla.

-Que sexy - escuchó a su costado. Daiki miraba a Yuri casi de la misma forma que lo hacía Yuya - se nota que le tienes unas ganas tremendas, con un cuerpo así quien no - se burló del más alto ganándose un golpe en la cabeza - ¡no hagas eso! ¡me despeinas! - se quejó alejándose de él.

-¿Por qué me lo maltratas? - llegó Kei abrazando posesivamente a Daiki de la cintura.

-Se molestó porque le dije la verdad - se quejó otra vez mostrándole un puchero al pelinegro, cargándose hacía atrás para sentir mas calor entre los brazos del mayor.

-¿Qué verdad? - Takaki los miró molesto y creyó dar con la respuesta - así que aun no te perdona por lo de Hirayama, ya a pasado tiempo desde que pasó eso. ¿Dejaras las cosas así? - pero Yuya no le respondió.

-¡Arioka! - lo llamó el fotógrafo al terminar con Chinen, pasando por su lado y cruzando miradas.

-Así provocas a cualquiera - le susurró Daiki causándole un sonrojo. Rápida y torpemente se abotonó la camisa. Cuando levantó la vista se topó con los penetrantes ojos de Yuya, quien no desvió la vista. Yuri con el seño fruncido siguió caminando para acercarse al grupito loco que aun no dejaban las bromas de lado.

-Creo que hoy si no se salva - escuchó a su lado. Kei se mordía el labio mientras miraba lujuriosamente a Daiki - definitivamente no se salva - suspiró cruzándose de brazos.

Dejando de lado a su compañero volvió la vista hacia atrás para buscar a Chinen. Se veía muy divertido con los demás. Los envidiaba porque a ellos si les sonreía.

***

Yuri miraba divertido a sus compañeros. Con momentos como estos se olvidaba de Takaki sin darse cuenta, solo volvía a la realidad cuando cruzaban miradas y el no hacía mas que fingir no haberlo visto. A Yuya le dolía la indiferencia del menor pero es que no sabía qué hacer para que lo perdonara. Llevaba mucho tiempo pensando una y otra vez en como disculparse, varias veces lo hizo ganando nada al respecto.

A medida que se iban desocupando unos tras otros Yuri prefirió ir a cambiarse, el ambiente estaba frío y su piel se erizaba causándole escalofríos. Caminó por el estudio dirigiéndose a los vestidores.

-¡Kei no hagas eso! – escuchó quejarse a uno de sus compañeros. Curioso asomó la cabeza y se dio cuenta que el que acababa de quejarse no era mas que Daiki que estaba contra la pared – ¡detente!

-Como si quisieras que me detuviera – el chico sin camisa que en ese momento le estaba dando la espalda era Kei que por ningún motivo deseaba dejar a Daiki, tomándolo del mentón para besarlo bruscamente.

Yuri se sonrojó sintiendo vergüenza por husmear, aunque no era la primera vez que los encontraba en situaciones como esta.

Volvió sus pasos para ir con los demás y hacer como si nada hubiese pasado pero, se detuvo a mirar como le tomaban las fotografías a Takaki, lucía realmente bien y sobre todo cuando levantaba el mentón y miraba hacia la cámara.

-¿Aun no lo perdonas? – sintió unos brazos alrededor de su cuello – ¿no crees que ya a sido mucho? Sé que aun le gustas, todos los saben – Ryosuke miraba en su misma dirección – sé lo que quieres – Yuri se sorprendió. ¿Realmente sabía lo que quería? ¿Realmente lo entendía? – sé que te es difícil esto – volvió hablar dejando escapar en ello un suspiro.

El menor sentía un poco de apoyo en sus palabras, entendía el porqué no podía olvidar todo y volver a lo de antes, como si no hubiese pasado nada. Estaba dispuesto a soltar todo su dolor pero Ryosuke abrió la boca antes, diciéndole algo que jamás imaginó.

-Sé muy bien que es muy difícil para ti aguantarte no tocar ese cuerpo, es que de solo mirarlo entiendo porqué te gusta tanto. A que disfrutabas cada vez que…

-¡Ryosuke! ¡Pero qué estas diciendo! – se soltó bruscamente de su abrazo y lo miró enojado.

Molesto volvió a los vestidores azotando la puerta, asustando a la pareja que estaba casi desnuda. Los dos congelados sin saber donde esconderse de la vergüenza que sentían. Yuri los miró de reojo y tomó sus cosas.

-No se preocupen por mi, ya me voy – y de la misma forma de fue.

Había sido una situación mas que incomoda pero es que no quería seguir ahí, mirando a Takaki, soportando las balbuceadas de Ryosuke y lo peor, sus sentimientos volviendo, revolviéndole todo por dentro, acelerándose su corazón como nunca –antes de terminar con Yuya- causándole molestias.

Quería demasiado a Yuya, si, lo sabía pero es que perdonar a una persona que lo había engañado costaba mucho, aun si la amaba. Tenía miedo, miedo a que volviera a hacer lo mismo y un tercer engaño no podría sobrellevarlo. Con una mano cubriendo su rostro se acercó a una de las chicas del staff, susurrándole que se sentía mal y quería irse, cosa que la chica aceptó pidiéndole que se cuidara.

Yuya después de estar hablando unas cuantas cosas con Ryosuke, cosas obvias se fijó en Yuri que salía con su bolso y sin cambiarse.

-¿No iras tras él? Te aseguro que si no vas ahora lo perderás – y sin pensarlo una vez más, corrió.


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Tiene segunda parte ._. se los prometo, es que ya llevo mucho tiempo sin publicar algo XD aun no escribo lo que viene pero lo haré. Se les quiere, comenten lindo.
Kiss.

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