Los tres se encontraban boquiabiertos delante de aquel gran portón, mirando a lo lejos la mansión.

-Yuto ¿estas seguro que es aquí? – preguntó el mayor sin dejar de mirar la mansión.

-si – fue la corta respuesta del otro

-¿se les ofrece algo? No recibimos vendedores – escucharon a sus espaldas, voltearon y vieron a un chico con su mismo uniforme y maletín de escuela.

-amm, nosotros venimos por el trabajo – dijo el mayor, su rostro se le hacía conocido. De seguro lo había visto en algún pasillo de la escuela.

-¿trabajo? No necesitamos más empleados – se acercó a la reja pasando al lado de ellos – Kyo abre la puerta – dijo por el citófono

-pero el anuncio – dijo Chinen con el papel en la mano

-no sé de qué me hablan – esperó a que le abriesen la puerta pero el mayordomo no tardó en aparecer, abriendo personalmente la reja – a la próxima no tardes – y se adentró a la casa sin mirar atrás.

-¿se les ofrece algo chicos? – preguntó amablemente el mayordomo

-este, encontramos un anuncio en el periódico y… -decía Chinen

-queremos tomar el puesto – terminó por decir Yuto

-el anuncio… -el mayordomo los miró con rareza – está bien, deben hablar con el señor, síganme

Siguieron al mayordomo hasta entrar a la mansión. Los hizo esperar en la entrada un momento

~*~*~*

Hablar con su padre fue un total desastre, le sermoneó todo el rato que no debía dejar solo a Kei, que aunque no quisiese debió regresar con él a casa. Supuso que Ryosuke ya había terminado su baño por lo que se dirigió a su habitación. Giró la perilla pero esta no cedió.

- ¿Ryosuke? – preguntó pero no obtuvo respuesta. Ryosuke no dejaba nunca la puerta con llave a menos que quisiera estar solo.

Suspiró y no le dio de otra que irse a su habitación hacer su tarea.

~*~*~

Al entrar a la mansión se fue directo a su habitación, no quería ver ni hablar con nadie. Tiró su maletín a la cama y se desvistió para tomar un baño.
Y olvidar todo lo que había ocurrido en el día hasta el encuentro con esos tres chicos fuera de su casa.

~*~*~

Después de pensar en su madre se había deprimido, le echaba de menos, no podía dejar de llorar. A los 12 años perdió a su madre, le hizo realmente falta, no encontraba consolación ni palabra lindas por parte de su padre por lo que las buscó eso en otra persona, su hermano mayor. Llevándolo a una relación realmente extraña y fuera de lugar.
Se quedó sobre la cama llorando hasta que se quedó dormido.

~*~*~

El mayordomo volvió y los llevó al despacho del señor Inoo el cual los esperaba sentado en su escritorio

Al entrar el mayordomo los dejó solos, haciendo una reverencia antes de irse.

- así que vienen por el anuncio del periódico – habló el señor poniéndose de pie – soy el dueño de esta casa – se presentó ante los chicos estirando su mano. Los tres se presentaron de igual manera.

- bien, al parecer no leyeron bien el anuncio – dijo el señor en su asiento, los otros tres estaban sentados sobre un sofá que había en el despacho. De repente el mayordomo entró con una bandeja la cual tenía pequeñas tazas de té – el anuncio decía “se necesitan tres personas para empleados personales de tres chicos” – los tres miraron interrogantes – más abajo decía “chicas jóvenes”

Chinen abrió el papel que tenía en sus manos casi rompiéndolo por el nervio. Lo iba a leer pero no pudo ya que Yuto se lo arrebató de las manos y seguido Daiki, el cual leyó el anuncio en voz alta. Los tres se sonrojaron y se pusieron de pie al instante

- lo sentimos, fue un error – habló Daiki por los tres, haciendo una reverencia. El señor comenzó a reír. El mayordomo se aguantó la risa quedándose de pie al lado de ellos

- está bien, son los únicos que han venido, por lo cual les daré el puesto si están de acuerdo – a los tres se les iluminó el rosto – por lo visto son de la misma escuela que mis hijos y no veo el por qué necesiten el trabajo si pueden pagar tal escuela, pero tampoco escucharé sus razones. Pero no quiero retrasos por lo cual no es necesario que vengan desde sus casas, desde hoy deberán vivir aquí. Mi chofer los llevará hasta sus casas para que empaquen – desvió la mirada – Kyo por favor manda a que arreglen sus habitaciones – el mayordomo asintió y salió hacer lo que le habían dicho.

Los tres chicos con enormes sonrisas caminaban en dirección a la puerta para salir del despacho.

- y una cosa más – voltearon – tú, el más pequeño te corresponderá Ryosuke, a ti – dijo apuntando a Yuto – te corresponderá Yuya, creo que se llevarán mejor, y por último – dijo refiriéndose a Daiki – te harás cargo de Kei –se acercó a él –te pido que le tengas paciencia, es un chico difícil de persuadir.-“no creo que sean tan terribles” pensó el mayor – espero que no renuncien como muchas lo han hecho, los chicos no son tan malos pero hay que tener cuidado de ellos.

Después de aquello el chofer de la mansión los llevó hasta el orfanato para que arreglaran sus cosas

- no me lo puedo creer – decía el menor de los tres guardando sus cosas en una pequeña maleta

- ni yo – dijo el mayor

- ¿creen que sean tan malos? – preguntó Yuto pensando en las palabras del señor Inoo

- no lo creo, quizás solo hay que tenerles paciencia – Chinen comenzó a tararear mientras terminaba su equipaje

~*~*~

Los chicos habían sido llamados por su padre. Se reunieron en el despacho. Kei como siempre no tenía buena cara, sentado en el sofá con los brazos cruzados, esperando a que hablara su padre.

Ryosuke tenía un poco hinchados los ojos, llorar tanto para luego dormir no le había hecho muy bien. Sentado al otro extremo del sofá apoyado en el brazo de este, cabeceando a punto de quedarse dormido.

Yuya de pie al lado de Ryosuke mirando como cerraba y abría los ojos

- para qué nos reúnes aquí si no nos dirás nada – habló Kei, lo único que quería era irse a su cama y descansar

- primero esperemos a que lleguen

- ¿que lleguen quiénes? – preguntó el mayor dirigiéndole la mirada a su padre

Al instante golpearon la puerta, al abrirse vieron a tres chicos ingresar al despacho, Ryosuke abrió los ojos con sorpresa

- ¡ustedes! – fue lo que dijo el menor apuntándoles con el dedo.

- ¿qué significa esto? – preguntó Kei poniéndose de pie

- desde hoy ellos serán sus sirvientes, a las chicas que había contratado por una extraña razón todas renunciaban – dijo mirando a Ryosuke – ya sé cual es la razón pero no hablaremos de eso ahora

- ¡no necesito una niñera! – se quejó Kei dirigiéndose a la puerta con evidente enfado

- ¡alto ahí jovencito! – le gritó su padre – no es una niñera, desde hoy él se hará cargo de ti – dijo tomando a Daiki de los hombros – desde hoy harás todo lo que mi hijo te pida, serás su sirviente personal – el señor miraba al mayor de los tres amigos mientras hablaba. Este miró a Kei el cual no tenía buena cara por lo que miró el suelo.

- ¡que divertido! – se escuchó decir, Ryosuke se acercó a uno de ellos tomándole las manos – tener un sirviente y compañero de clases a la misma vez

- Ryosuke no te aproveches – dijo Yuya no muy contento de tener a alguien pegado a él todo el día

- entonces ya se conocen – dijo el señor volteándose para mirarlos

- con permiso me retiro – dijo Kei y salió del despacho

- está bien muchacho – le dio unas suaves palmaditas a Daiki en el hombro – puedes ir con él. Tu habitación está frente de la de Kei por si llegase a necesitarte

Mientras el señor Inoo hablaba con Daiki, Ryosuke se acercó a Yuto para saludarlo pero una extraña sensación sintió al estrechar su mano, separándose de inmediato tratando de disimular.

El señor les indicó cuales serian sus sirvientes, Ryosuke se acercó a Yuri y lo abrazó como si de un peluche se tratase

- qué lindo – dijo abrazándolo un poco mas fuerte

Yuya sintió celos del pequeño, él no sabía la relación que tenían los hermanos por el cual no tenía la culpa. Yuya no estaba muy contento pero por cómo veía a Yuto, no habría mucha fluidez de palabras entre ellos por lo que era lo mejor.

~*~*~

Al terminar de hablar con el señor el cual le explicó lo difícil que podía ser Kei, lo dejó retirarse a su habitación. El mayordomo lo llevó hasta ella, el camino a las habitaciones era nuevo para él. Miraba en todas direcciones las cosas antiguas que había en aquella mansión.

Entraron a la habitación la cual ya tenía sus maletas dentro. El mayordomo lo dejó solo para que comenzara a ordenar sus cosas. No podía evitar sentirse extraño pero a la vez emocionado. Cosas muy buenas le estaban pasando

Por fin salió de aquel orfanato. Encontró trabajo. Ahora vive en una mansión y podía seguir junto con sus dos amigos

Se paró frente a la cama, era muy amplia, se sentó a la orilla, era muy blanda. Miró en dirección a una de las puertas que tenía la habitación y se acercó lo más rápido que pudo, la abrió, era un armario muy grande, su ropa no ocuparía ni el cuarto de especio. Muchos cajones los cuales pasarían vacios por mucho tiempo.

Se acercó a otra puerta, era el baño, había una tina, si esta era una habitación solo para la servidumbre no quería ni imaginar cómo sería el cuarto de los “amos”. Se quedó pensando en quela palabra. Se le hacía raro usarla.

- amo Inoo – dijo para ponerse en practica

- ¿qué? – casi le da un paro cardiaco al escuchar y ver al chico del cual serviría, parado a un lado de la puerta

- ah… - aun sentía su corazón latir de prisa por el susto

- ahórrate las palabras, solo vengo aclararte algo – se acercó al chico pero no tanto, no quería tener contacto físico con nadie – no se te ocurra perseguirme todo el día, no esperes a que te pida algo porque no lo haré, no me dirijas la palabra, no te me acerques en la escuela, no me… - iba a continuar pero el menor lo interrumpió, es que escuchar todo eso lo desganaba. Si hacía todo eso no trabajaría y quizás lo correrían de la mansión

- amo – y es que esa palabra era tan extraña pero el otro estaba acostumbrado a ella– no puedo hacer todo lo que me pide, es mi trabajo estar pendiente de usted y sería como no trabajar – dijo sin hacer ni una pausa.

Kei se le quedó mirando y suspiró. De verdad su padre se había pasado, poner a un hombre a sus servicios y peor, un chico de su misma escuela “un momento” se dijo mentalmente

- si vas a nuestra escuela, ¿por qué quieres trabajar?

- bueno porque – se le prendió el foco rápidamente y parpadeó un par de veces y volvió a ponerse serio – porque…

- no respondas, no me interesa. De todos modos no te me acerques a menos que te lo diga – y salió de la habitación

~*~*~

Yuya al igual que Kei no soportó más tiempo ahí, menos ver como Ryosuke no soltaba a Yuri por lo que dejó el despacho y se fue directo a su habitación. Estaba molesto. Tiempo con Ryosuke no iba a poder pasar si tenía al enano pegado a él cómo lapa todo el día.

Justo en ese momento se le ocurrió qué hacer para mantener al enano aunque fuesen unas horas lejos de Ryosuke.


POV YURI
El camino a casa era tranquilo. La comunicación entre Ryutaro y yo ya no era la misma de hace un año. Todo ha cambiando mucho incluso a veces siento como si intentara seducirme o más bien es uno de sus tontos juegos para volver a dejarme en ridículo.

Al llegar a casa me dirigí rápidamente al baño para tomar una relajante ducha. La práctica había sido como siempre, muy agotadora.

Mientras lavaba mi cuerpo recordé los suaves que eran los labios de Inoo. Siempre supe que le gustaba Daiki pero no quería aceptarlo. Desde mucho antes de entrar al equipo me había fijado en él y cuando Takaki lo descubrió aprovechó la ocasión… no puedo entender como pude entregarme a ese idiota tan fácilmente. Mirándolo bien, si es un idiota posesivo. Nunca en mi vida podría sentir por el lo que siento por Inoo. No, definitivamente nunca.

- Aah…- suspiro - Solo me besó porque Daiki estaba ahí, solo por eso. Si supiera el daño que me hizo aquello.

Terminé de bañarme y al correr la mampara recordé.

- Demonios… ¡¡RYUTARO!! – ¿por qué diantres no había ninguna toalla en el baño? – ¡¿RYUTARO PUEDES TRAERME UNA TOALLA?! – maldición y no estaban nuestros padres, es que tener que pedirle algo a mi hermano no me gustaba o luego me lo sacaba en cara y debía de ayudarle en las tareas.

- Aquí tienes… - dijo entrando al baño, yo aun seguía detrás de la mampara, me dio un escalofrió al darme cuenta de cómo me miraba.

- Dámela – dije estirando la mano para alcanzar la toalla. El se acercó pero no dejaba de mirarme el pecho – ya te puedes ir – le dije.

Me dejó la toalla y salió del baño, pero qué le pasaba, solo Takaki me miraba así. Moví la cabeza para dejar de pensar en eso, mi hermano no podía pensar como Takaki, ¿verdad?, después de todo somos hermanos aunque no sea de sangre.

Me sequé y salí dirigiéndome a mi habitación pero primero quería tomar un poco de jugo. Caminé hasta la cocina percatándome de que no estuviera Ryutaro. Abrí la nevera pero no había jugo.

– Maldición, ¿es que en esta casa no hay nada para tomar? – la nevera estaba casi vacía, solo tenía unos huevos, unas cuantas verduras y una caja de leche – que pobreza – tomé la caja de leche y al cerrar la nevera me tope con un papel.

“Yuri con tu padre fuimos al súper a comprar cosas para la casa, pórtense bien y no hagan desastres”

¿Pórtense bien y no hagan desastres? Eso deberían decírselo a Ryutaro ya que es un loco cuando no están en casa. Salta sobre las camas, come como cerdo y deja todos los envoltorios de dulces sobre el piso cuando juega videojuegos.

No quería tomar en un vaso, así que tomé de la misma caja, mientras admiraba el papel con aquel mensaje.

- Yuri – escuché y sentí unas manos frías rozar mi espalda desnuda ocasionándome un escalofrió y a la vez un susto. No pude evitar escupir la leche, mojándome un poco el torso.

- pero que… ¿qué crees que haces? - dije volteando y tomando un paño para secarme – no me vuelvas asustar así – dije molesto, pero nervioso, nunca antes me había tocado de esa manera, si quería asustarme pudo haber hecho otra cosa, como aparecer de repente, no tocarme así – mira lo que me hiciste hacer, me acabo de bañar – alcé la mirada - Ryutaro en que pen… - vi como se acercaba a mí, sus labios estaban demasiado cerca, me asusté tanto que lo empujé tirándolo al piso – maldición – ahora me asusté porque se golpeó la cabeza, me agaché para ver que no estuviera lastimado.

- No tenías porque empujarme – me dijo adolorido con una mano en su cabeza.

- Tú no debiste de acercarte así, acaso crees que… - pero esta vez sí que no pude seguir, tan desprevenido y preocupado por él, que aprovechó y me besó. Fue salvaje, lo volví a empujar golpeándose una vez más en la cabeza

- ¡Auch! – gritó

- ¡no te vuelvas acercar a mi o te ira peor! – me levanté rápidamente y me fui a lavar el torso. Al parecer seguía en la cocina por lo que aproveché y me metí a mi habitación cerrando con pestillo. No salí de allí hasta que llegaron nuestros padres.


POV YUTO
Estuvimos esperando a su amigo un buen rato pero no apareció, Ryosuke decidió que lo mejor era irnos pronto, de seguro no quería ver a ese chico con el que nos peleamos. Mientras caminábamos ninguno hablaba. Estaba incómodo y el clima soleado era perfecto para tomar un helado.

- ¿Quieres ir a tomar un helado? – le pregunté, me miró pensativo y luego aceptó.

Fuimos a la heladería del parque, al parecer él conocía más este sector que yo. Pedimos nuestros helados y por más que me reprochó no lo dejé pagar su helado, después de todo yo había invitado.

Nos sentamos en una de las bancas del parque. Por cómo nos miraban una que otra chica pensé “¿tendrá novia?” quizás sería vergonzoso preguntarlo pero quería saber. Estaba tan concentrado en su helado que no se dio cuenta de que lo miraba.

- Ryosuke… - dije para que me mirase. Me miró sin dejar de lamer su helado – ¿tienes novia? – en ese momento me miró con enormes ojos y su lengua a medio lamer el helado.

- No – volvió a lamer su helado – pero me gusta alguien – sus mejillas se volvieron rosa, “se ve tierno” pero qué diablos estoy pensando, encontrar tierno a otro hombre es raro – y tú, ¿tienes novia? – preguntó mirándome, esperando mi respuesta.

- No – respondí volviendo apoyar mi espalda en el respaldo de la banca.

- ¿Pero te gusta alguien? – suspiré pesadamente

- Me gustaba alguien, pero no era correspondido – dije mirando hacia el frente, viendo como dos chicas jugaban en los columpios.

- ¿quién? – preguntó de inmediato.

- Keiko, ¿la conoces? Me rechazó porque está enamorada de otro chico, un tal Yamada, cuando me lo dijo comencé a buscar a ese chico, te juro que quería golpearlo pero nunca lo encontré – dije sonriendo, dejé de hablar y lo miré, me miraba con sus enormes ojos sin hablar, pestañé un par de veces y miré su mano la cual soltó el helado cayendo sobre su pantalón. Rápidamente tomé el cono y lo tiré al piso comenzando a limpiar su pantalón pero el parecía no reaccionar – Ryosuke ya deja de estar en las nubes, mira tú pantalón – dije sin dejar de limpiar pero había quedado una mancha.

- Yuto… – levanté la vista para mirarlo, nuestros rostros estaban muy cerca – si lo encontraste… ¿aun deseas golpearlo? – me preguntó. Arqueé una ceja.

- ¿De que hablas?

- Ryosuke… Yamada Ryosuke – no me percaté de lo que había dicho hasta procesarlo unos 5 segundos, me alejé rápidamente de el poniéndome de pie. – así es Yuto, yo soy ese tal Yamada – su mirada triste, como si temiera de mi reacción.

No sabía que decirle. No sabía cómo reacciones, todo era muy confuso, saber que la persona que buscabas hace mas una semana es la misma que ha estado a tu lado todo ese tiempo. Estaba desilusionado. Me volteé, no quería estar ahí, no podía mirarlo ahora, lo admiraba y ahora, ahora que sabía quien era. ¿Adónde se iba toda esa admiración?

- Espera – dijo tomándome de la muñeca – no te vayas – su voz baja, ¿acaso estaba preocupado? Pero no podía mirarlo – si aun quieres golpearme hazlo ahora pero no te alejes de mi – ¿por qué me decía eso? Buenos amigos, buenos amigos era lo que quería que fuésemos.

- No – hice una pausa – hablamos luego – y me soltó. Caminé lo más rápido que pude y al ya estar un poco alejado del parque me detuve y miré hacia atrás.

- ¿Por qué tú? ¿Por qué tenía que ser precisamente tú? ¿Por qué mejor no te llamaste Takahashi Ryosuke o Koishikawa Ryosuke?
FIN POV YUTO~


Ese día Inoo, Daiki, Ryosuke, Yuto, Yuri ni Ryutaro pudieron dormir bien. Inoo estaba tan agobiado, no podía dejar de pensar en el beso que le dio a Chinen y el por qué, solo para sacarle celos a Daiki. ¿Pero celos de qué? Si Daiki le había dejado bien en claro que no sentía nada por él.

Daiki pensaba una y otra vez en la imagen de Inoo y Chinen, no era que le guste Inoo solo que, si le había dicho sus sentimientos y golpeado a su mejor amigo por él, ¿por qué se andaba besuqueando con otros? Y por otro lado Ryosuke, ¿dónde se había metido?, ni siquiera lo esperó para que se fuesen juntos a casa. Yuto pasaba a su lado y eso le estaba molestando. Celos, malditos celos, pero era inevitable.

Ryosuke se sentía tan mal que no quiso cenar. Nunca se imaginó que Keiko fuera la chica de la cual Yuto estaba enamorado, enamorado… esa palabra le resonaba una y otra vez en la cabeza. “debe de odiarme” pensó con un brazo tapándole los ojos mientras trataba de dormir pero no podía.

Yuri cerró su habitación con pestillo, no quería que Ryutaro entrase, siempre entraba sin permiso y eso ahora lo pondría nervioso. No quería seguir pensando en que lo había besado. Tenía miedo de su propio hermano. Tendría que verlo sábado y domingo todo el día a menos que saliera de casa pero no sabía a dónde ir.

Ryutaro inventaba una y mil excusas para decirle a Yuri, si le decía la verdad ¿qué pasaría? Abrazado a su almohada como si quisiera estrangularla. La luz de su velador encendida, no quería apagarla, no tenía sueño. El rostro que había puesto Chinen lo tenía preocupado, quizás hasta dejaría de hablarle.

Sin darse cuenta los 6 chicos cayeron dormidos minutos después.

Yuri se despertó temprano, no quería estar en casa, no quería verle la cara a su hermano, no por ahora. Les avisó a sus padres que saldría. No tomó desayudo, no quería retrasar su salida. Para cuando Ryutaro despertó no encontró a su hermano, solo vio a sus padres tomar desayuno. Les preguntó por él. Cerró fuertemente sus puños al saber que se había ido a la casa de Takaki. Su humor ahora era de los mil demonios.

Caminaba lentamente por las calles desoladas pensando en si sería bueno ir donde Takaki o no, no le había llamado para avisarle. Si no estaba en casa ¿a dónde se iría?, no sabía donde vivía Yuto, tampoco Keito. Era obvio que no iría a casa de Inoo.

Cuando llegó miró detenidamente el timbre hasta que se dio el ánimo para levantar la mano y tocar. Nadie salía por lo que comenzó a tocar repetidas veces. Los padres de Takaki no estaban los sábados y si es que el mayor estaba, de seguro estaría durmiendo, sino no le daba de otra que volver a casa.

- Maldición – dijo girándose para volver, tendría que ver a su hermano y no quería. Se fue a un parque para pasar un rato. Le estaban pasando tantas cosas que no sabía qué hacer. Se asustó al sentir unos fuertes brazos tomarlo por la espalda. Pero ese aroma le era tan familiar.

- Menos mal que te encontré, pensé que volverías a tu casa – dijo el pelirrojo. Chinen se volteó y lo acercó a su rostro para dejar un corto beso en sus labios.

- ¿Por qué no vamos a tu casa? – los dos sonrieron de medio lado. Takaki tomó su mano y se fueron casi corriendo.


~*~*~

Daiki a penas se despertó tomó el teléfono y llamó a Ryosuke, el cual le contestó gruñendo, aun tenía sueño y quería seguir durmiendo. Esa tarde quedaron en verse, irían a los videojuegos a pasar el día.

~*~*~

Al solo dar un paso dentro de la casa, Takaki tomó a Chinen de la cintura para acercarlo y besarlo. Como pudieron se sacaron las zapatillas, dejándolas desordenadas. Con dificultad subieron las escaleras. ¿Desde cuando habían tantos escalones? Pensó Takaki.

Al terminar los escalones tomó a Chinen de ambas piernas para tomarlo en brazos. No dejaban de besarse. Pero la puerta de su habitación estaba cerrada. Apoyó a chinen en la puerta y giró la perilla, al hacer eso casi caen y rieron entre besos por eso. Se acercó a la cama y ahí lo dejó. Se quitaban la ropa como podían, besándose hambrientamente.

Takaki se desabrochaba el pantalón mientras Chinen trataba de hacer lo mismo. Hace una semana no tenían sexo y solo ayer chinen dejó que lo tocara. Estaban completamente desnudos y excitados, Takaki se movía entre las piernas del menor como si lo estuviese embistiendo, sacándole esos tan exquisitos gemidos que tanto le gustaba oír.

- Ya… ya hazlo – pedía con dificultad el menor que aprovechó que Takaki se levantó un poco de su cuerpo para tomar su miembro y masturbarse. Pero este alejó su mano dejándola sobre su cabeza.

- No hagas trampa – y sin previa preparación penetro a Chinen sacándole un grito de su garganta.

- ¡¡AAHH!!...NO... ASI… ASI NO… - pero no lo tomó en cuenta. Lo tomó para que quedara sentado sobre su cadera – MALDITO… DUELE – se quejaba con los ojos cerrados.

- Sé que te gusta – le dijo con voz ronca tomándolo de ambos lados de los muslos para moverlo sobre él.

- ¡¡¡AAAHH!!! – no le quedó de otra que aferrarse del cuello del otro.

Con cada embestida el dolor desaparecía y su miembro volvía a despertar friccionándose entre ambos cuerpos.
Gemía en su oído, sabía que a Takaki le encantaba escucharlo gemir sobre todo si decía su nombre. Estaba tan concentrado en su placer que al abrir los ojos se sorprendió. Miró por la ventana que Inoo se encontraba fuera de la casa del mayor.

- Inoo… -

- ¿Inoo? Me llamo Takaki… uhmmm no imagines que… lo haces con él – se echó un poco hacia atrás y atrapó sus labios, pero Chinen trataba de alejarse.

- Inoo…- volvió a decir, Takaki frunció el seño molesto – a—afuera – Takaki miró por la ventana y efectivamente su amigo se encontraba ahí. Tan sumido estaba que no escuchó sonar el timbre. Pero aun así no se detuvo – de—detente - volvió a mirar. Su corazón acelerado a más no poder, Inoo había sacado unas llaves y estaba abriendo la puerta – viene… viene… -puso sus manos a ambos lados de los hombros del mayor para alejarse pero solo lograba que Takaki lo tomara con más fuerza, volviendo a recostarlo en la cama aumentando el movimiento de caderas, haciéndolo mas frenético, gozando del cuerpo del menor.

Chinen gemía cada vez más fuerte y entrecortado.

- Aaahh me... me vengo... – con los ojos cerrados, con temor a ver a Inoo cuando los viera de esa manera.

- ¡¿TAKAKI?! – escucharon de la primera planta entrar a Inoo. Pero Takaki no dejaba de embestirlo, Chinen se mordía el labio para no gemir, el mayor al darse cuenta se acercó y lo besó, dejando sus labios rozar los del otro para que dejara escapar esos tan exquisitos gemidos.

Dos embestidas mas y se corrieron con un gran gemido. Al terminar, Chinen se lo quitó de encima botándolo de la cama. Tomó sus ropas y se metió al armario. Takaki rio al verlo tan desesperado por esconderse.

- Ta.. ¿Takaki? – Inoo acababa de entrar a la habitación y vio a su amigo completamente desnudo, sudando y sentado en el piso – ¿qué haces? – miró hacia todos lados buscando algo – ¿por qué no me respondías cuando llamaba a la puerta?

Takaki se puso de pie y se sentó en la cama y cubrió su entrepierna con las sabanas

- Estas sudando, ¿qué hacías? –

- Solo tenía una pesadilla – respondió tirándose hacia atrás y quedar acostado en la cama

- Estas… ¿solo?

- Claro

- Pero hay un par de zapatos que no creo que te queden – dijo recordando las zapatillas desparramadas en la entrada – recuerdo verle esas zapatillas a Chinen.

De repente se escucho un ruido proveniente del armario. Chinen trataba de vestirse pero al escuchar que Inoo lo nombraba se fue hacia atrás golpeándose la cabeza con la madera – ¿qué fue eso?

- Anoche puse mal unas cajas de seguro se cayó una – miró a Inoo que no tenía cara de estar creyéndole - ¿Qué?, ¿crees que Chinen está ahí escondido porque tuvo sexo conmigo y no quería que nos vieras? – Chinen asustado casi sin quedarse sin aire por lo que escuchó – no seas idiota, Chinen vino ayer y dejó sus zapatillas aquí, quería ponerse los de la escuela y simplemente olvido las zapatillas – respondió como si nada poniéndose de pie sin soltar la sabana con la que se cubría la cintura – ¿Tú crees que Chinen sería capaz de eso? – se acercó al armario y lo abrió como si nada, a Chinen casi se le sale el corazón por la boca. Si no fuera porque se escondió detrás de la ropa que colgaba.

- No, claro que no y de él te vengo hablar – el mayor cerró la puerta del armario girándose con una toalla en las manos – sobre lo de ayer, ¿él te dijo algo?

- ¿La verdad? Pues no, no dijo nada, no tuvimos una amplia conversación después de eso – salió de la habitación camino al baño e Inoo lo siguió.

Chinen aprovechó eso para salir del armario e irse a paso veloz de la casa. No quería ni pensar la vergüenza que pasaría si Inoo lo descubría. Y con Takaki… se las vería con él el lunes, le daría su merecido por decir todo eso y de paso tendría que contarle todo lo que habló con Inoo en su ausencia.

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Una vez más decidieron pasar el día juntos como amigos en casa de Arioka, pero por asuntos familiares Inoo tampoco asistió, ya todos sabían porque no se había presentado. El hermano del menor lo odiaba y no lo dejaría entrar a la casa. Aunque el no estaba Inoo prefirió no ir, no quería tener problemas después.

-porque no nos vamos a casa de Inoo – sugirió el pequeño chinen que estaba tirado en el piso de la habitación de Daiki mirando el techo.

Todos se quedaron en silencio y miraron a Daiki que estaba sentado sobre su cama.

-que, que pasa - pregunto al ver a cada uno que lo miraba

-quieres ir a la casa de Inoo? – pregunto Yabu

-pero…

-Inoo ha venido solo una vez a tu casa, pero luego de lo que paso tu hermano no lo dejaría pisar una vez mas esta casa, no es que tuviera cosas que hacer, fue por tu hermano que no quiso venir – un silencio se formo en la habitación, los otros esperando a que el menor hablara.

-esta bien – dijo con la cabeza gacha, sintiéndose un poco culpable por lo que había dicho Yabu.

Tomaron sus cosas y salieron en dirección a la casa del pelinegro.
Inoo estaba aburrido tirado sobre su cama con nada mas que hacer que mirar el techo y sentir el poco viento que corría rozar su mejilla. Hacia un calor infernal por lo que tenia la ventana abierta y un ventilador al lado de la cama.

Hace poco se había tirado a la piscina por lo que estaba en short y sin polera. Su prima aun seguía en la piscina con su pequeña hermana.

Sonó el timbre de la casa y desganado se puso de pie y bajo las escaleras. Abrió la puerta lentamente y quedo sorprendido al ver a sus amigos fuera mirándolos todos con una sonrisa.

-a la piscina!!! – grito chinen empujando a Inoo para que se hiciera a un lado y subió a su habitación para cambiarse de ropa. El mayor aun seguía en shock con la visita.

Poco a poco comenzaron a pasar uno a uno saludándolo con un golpecito en el hombro, dirigiéndose todos a su habitación, pero su mirada se poso en Daiki que fue el ultimo en entrar que lo miro como si estuviera pidiendo permiso. Inoo sonrió lo tomo del brazo y lo hizo entrar, lo llevó hasta su habitación donde estaban todos cambiándose. Lo dejo dentro y salió para ver a su prima y su hermana.

-Haruka!? – no estaban en la piscina por lo que se dirigió a la habitación de su hermana. Se percato de que estuvieran bien y se fue en dirección al patio de la casa.

Sonreía como tonto de solo pensar que sus amigos lo habían ido a ver y que Daiki también estuviera.

-de que tanto te ríes? – estaba tan sumido en sus pensamientos que no se había dado cuenta de la presencia del mayor asustándolo.

Detrás de Yabu aparecieron los demás los cuales en un intento entre todo tomaron a Inoo y lo tiraron a la piscina. Todos reían mirando como este salía de la piscina todo empapado y con el cabello tapándole los ojos.

-ya verán! – dijo Inoo tomando al primero que tenía más cerca, Ryosuke, al cual lanzo a la piscina.

Daiki tomaba sol a un lado de la piscina junto con chinen.

-te pusiste bloqueador? – llego Takaki tapándole el sol, chinen trato de mirarlo pero solo veía su silueta.

-no – respondió y el mayor se sentó a su lado y puso en su vientre y pecho bloqueador haciendo que el menor se estremeciera.

-es de chocolate? –

-sí, toma póntelos – y le paso sus lentes de sol. Chinen comenzó a reír por las cosquillas que sentía cuando Takaki pasaba sus manos por su vientre – bien, date la vuelta – el menor obedeció y se puso boca abajo para que Takaki le pusiera bloqueador en la espalda

-Daiki tu te pusiste bloqueador? – pregunto chinen mirando a Daiki

-no – se incorporo quedando sentado y le quito el frasco de bloqueador a Takaki

-hey! Dame eso! – le dijo Takaki arrebatándole el bloqueador. Daiki hizo un puchero y el mayor suspiro – INOO! – grito llamando al nombrado que se encontraba en la piscina molestando a Yabu. Kei se volteo a mirar y Takaki le hizo señas para que se acercara. Salió de la piscina y se acerco – toma – le paso el frasco de bloqueador e Inoo hizo gesto de no saber para que se lo daba - ponle – y señalo a Daiki que estaba sentado. Se quedaron mirando un momento e Inoo se agacho para estar a su altura.

El menor no dijo nada pero estaba sonrojado. Inoo se hecho un poco en la mano y comenzó a esparcir el bloqueador por el pecho de Daiki. Lo único que escuchaban eran las risas de los demás y la conversación no muy inocente que tenían Takaki y chinen.

-la espalda – le dijo Inoo mirándolo a los ojos. Daiki tardo en reaccionar – sería mejor si te acuestas boca abajo – le dijo. Daiki obedeció y a penas lo hizo no tardo en sentir las manos de Inoo en su espalda. Soltó un corto gemido al sentir la mano del mayor descender por su espalda. Inoo fue el único que lo escucho y se sonrojo. No pensó que fuera a causarle algo así al menor. Volvió a repetir la acción escuchando otro gemido que Daiki que trato de callar mordiéndose el labio inferior.

A penas término se puso de pie y se adentro en la casa. Se había excitado de solo escucharlo y tenía que arreglar el problema que tenia entre las piernas, no quería que nadie lo viera así.
Mientras en la piscina alguien estaba en su mismo estado. No quería levantarse del pasto o pasaría vergüenza. Se quedo de espaldas al sol con la cabeza apoyada en sus brazos. Esperaría lo que bastara para que su cuerpo olvidara esas sensaciones.

A primera hora salí de casa, no había dormido muy bien de solo pensar en el, en verlo y decirle la verdad, si él no lo hacía yo lo haría. No era el indicado para decírselo pero por su actitud de seguro no se lo diría hasta que fuera muy tarde para reparar lo que hizo. No quería verlo sufrir, yo nunca le haría sufrir sabia que el amaba a Daiki de hace mucho tiempo pero no lo quería aceptar, me dolía aceptarlo, dejarlo en sus brazos sin luchar por él y el sin valorar el amor que sentía, engañándole con aquella chica.

No me demore mucho en llegar a su casa, ya estaba afuera solo faltaba que tocara el timbre

- yuto? – la voz de su madre me sobresalto dándome un gran susto

- hola… - fue lo único que atine a decir, tan nervioso estaba de volver a pisar su casa?

- vienes a ver a Ryosuke? – al escuchar su nombre me estremecí

- si… se encuentra? – sentía mis mejillas arder

- claro!, está durmiendo, pero pasa – entre mirando para todos lados, hace tiempo no venia – justo tenía que salir y no quería dejar a Ryosuke solo, podrías quedarte con él mientras vuelvo?

Y como negarme a la persona que había dado a luz al chico más lindo de todos, la persona que más admiraba por haberlo criado tan bien. Su madre se fue dejándome solo en la primera planta, todo en completo silencio. Nervios tenía de subir hasta su habitación. Salí al patio de la casa para tomar un poco de aire

Escuche unos pasos ir bajando por la escalera.

- mamá? – me quede en silencio aun en el patio trasero de la casa, lo vi pasar por el ventanal pero al parecer no me vio.

Entre pero no lo vi por ninguna parte hasta que escuche como el agua de la ducha caía. Trague saliva de solo imaginármelo, sacudí mi cabeza para alejar todo pensamiento “no yuto no te lo imagines desnudo, no ahora, viniste hablar con él y eso harás” pensé que sería mejor esperarlo en su habitación.

Subí las escaleras hasta su habitación, al entrar estaba todo oscuro, me acerque a la ventana y corrí las cortinas. Todo estaba muy desordenado, no me extrañaba, todas las mañanas era así, hace mucho no entraba a su cuarto. Algunas cosas en otro lugar y otras nuevas.

Me acerque al mural que estaba al lado de la ventana, aun seguía la foto que nos habíamos tomado juntos luego de un partido de futbol que habíamos organizados entre todos. Recordar aquellos tiempos me hacía sentir una nostalgia tremenda.

Después de recordar aquello me gire encontrándome con su mirada de asombro. Emoción, alegría, temor, felicidad, no sabría explicar lo que sentía pero me desconcentre al ver que estaba completamente desnudo, solo aquella toalla amarrada a su cintura.

- ah – no sabía que decir, verlo así estaba llenado mi cabeza de muchas imágenes vergonzosas pero que en verdad me gustaría que sucedieran.

- que haces aquí? – su tono de voz me dolió un poco pero ahora, como responder aquella pregunta? Mi mente se nublo de imágenes de él, tuve que girarme y distraerme con algo. Saque mi celular del bolsillo y puse un juego.

- vine hablar – mi voz sonó temblorosa e insegura

- ah… y de qué? – escuche como abría el armario seguro para tomar ropa seca

- sobre nosotros – nosotros? No había ningún nosotros pero añoraba que lo hubiera

- yuto, estoy con Daiki, nos amamos y… - no lo deje terminar, girándome y acercándome a él. Aun seguía sin vestirse

- entonces si te ama porque besa a otra chica? – le mostré el celular el cual contenía la foto que me había mandado chinen. Su rostro se desfiguro completamente mostrándome cuanto daño le había echo al verla

- es una broma, verdad? Solo quieres alejarme de él, quieres separarnos!! – comenzó a gritarme y a llorar

- no! Escúchame! Chinen me envió esta foto, los vio juntos en una cafeterita, no te estoy mintiendo – lo abrace – no me gusta verte sufrir – dije más bajito

- suéltame! No me toques! – era obvio que no lo soltaría, lo mantuve abrazado hasta que se canso, escondiendo su rostro en mi cuello sin dejar de llorar

No es que quisiera aprovecharme pero moría de ganas de poder tocar sus labios. Lo tome del mentón para que me mirase y lo bese, trato de alejarme pero termino correspondiéndome el beso

- lo siento – le dije ya separados – pero me moría por besarte – se sonrojo, se veía realmente lindo, tome su ropa y lo vestí. En ningún momento desapareció ese tono carmesí de sus mejillas. Estuvimos prácticamente abrazados sobre la cama toda mañana hasta que llego su madre. Me despedí ya que debía irme, su madre me insistió en que me quedara almorzar pero tenía cosas que hacer y si seguía con Ryosuke volvería a besarlo y no quería incomodarlo.

POV chinen

Al despertar sentí un agradable calor que me rodeaba. Me moví un poco y sentí unos brazos sobre mi cintura, abrí los ojos y recordé que Takaki se había quedado a dormir conmigo. Estaba feliz de poder tenerlo tan cerca. Me acerque y deposite un corto beso sobre sus labios, despertándolo. Le regale una sonrisa, se acerco y me beso. Como negarme a sus besos si era lo que más me gustaba.

Comenzó hacer calor, nos quitamos la ropa. Lo besos se hacían más profundos y apasionados. Los roces de su piel me estaban excitando, podía sentir su erguido miembro rozar con mi pierna la cual moví para frotarlo, escuchando pequeños jadeos salir de sus labios, mientras besaba mi cuello y acariciaba mi cuerpo con sus manos.

- hey perezoso es hora de… - no había escuchado la puerta abrirse hasta que escuche la voz de yuto que acababa de entrar. Se quedo paralizado ahí mirándonos desnudos. Takaki sobre mí. Ninguno de los tres articulo palabra hasta que.

- lo siento – dijo yuto saliendo de la habitación. Sentí vergüenza de que nos viera de esta forma.

- no iras tras tu novio? – escuche a Takaki. Lo mire descolocado

- yuto no es mi novio – le respondí en un claro tono de molestia

Acaso aun no le queda claro que entre yuto y yo no había nada más que una linda amistad? Me levante y comencé a vestirme

- no sé cómo quieres que te demuestre que te amo, pero si tan difícil se te es creerme eso ya no depende de mí. Sé que te di razones para desconfiar de mi pero ya te lo dije todo, no te mentí

- creo que es mejor que me vaya – comenzó a vestirse, sentí como mi pecho se oprimía

- no se para que viniste si después de todo no me creerías

-quiero creerte! – me grito asustándome un poco – pero entiéndeme, después de que ustedes… - hizo una pausa para no decir aquello - … lo siento creo que necesito tiempo.

Sin más salió de la habitación dejándome realmente triste, casi con lágrimas a punto de salir, pero tenía que ser fuerte.

No siempre las cosas terminan bien.

POV Ryosuke

Ya era lunes, debíamos reunirnos una vez más en JE. Estaba ansioso por ver a yuto pero a la vez nervioso ya que tenía que hablar con Daiki. Su traición me dolía pero no podía negar que cuando estaba con el también pensaba en yuto. Fue como si nos hiciéramos infiel el uno al otro.

Al llegar solo encontré a Keito y a Kei sentados a un rincón de la sala, los salude animadamente como era de costumbre. A los minutos después llego Daiki y como aun quedaban minutos y no llegaban todos me acerque y le dije que teníamos que hablar, nos alejamos un poco y nos sentamos en los asientos del pasillo.

- Ryo debo decirte algo – hablo primero

- yo también

- pero primero escúchame – me interrumpió, lo mire esperando a que hablara – escucha yo… no podemos seguir juntos – soltó, su rostro de preocupación esperando alguna reacción de mi parte.

- también te quería decir eso – no se pero ya no dolía que me dijera eso, acaso era por yuto?

- hablas en serio?.. digo, no estás molesto? No preguntaras porque? – sorprendido pero a la vez preocupado, quizás se sentía mal por haberme engañado todo este tiempo.

- solo diré una cosa – hice una pausa y le tome las manos – se feliz y no te preocupes por mí que estaré bien – le bese la mejilla y me levante del asiento para volver al salón donde quizás todos estarían ya ahí.

Al momento que entre divise a yuto que hablaba con chinen el cual su rostro estaba lleno de preocupación y angustia, pero… angustia porque?
Yuto lo abrazo acariciando su cabeza, creo que mas celoso no podía estar. Salieron rápidamente del salón, Takaki salió tras de ellos al momento que Daiki entraba chocando con él. Takaki se incorporo rápidamente y salió corriendo tras de chinen y yuto. No entendía lo que pasaba, así que también salí tras ellos haciendo caso omiso de los gritos de Yabu.

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