Titulo: El Durazno
Autor: Yuuki & Jin
Parejas: JaeMin
Rating: NC-17
Extención: Oneshot
Genero: Lemon
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Sobre el sofá Changmin lo saboreaba, era lo más rico que había probado. El liquito corría por su boca. Definitivamente era el durazno más rico que había probado. Jaejoong se encontraba al otro extremo del sofá, no podía dejar de mirarlo, verlo comer el durazno y escurrirle el jugo por la boca lo estaba provocando. Se acomodo en el sofá y cambio de canal en la tv. Sería mejor no seguir mirándolo.

Changmin tenía las manos pegajosas. Mordió nuevamente el durazno y el jugo chorreo de su boca hasta su cuello bajando por el pecho.

- Jaejoong por favor puedes quitarme la polera, es que tengo las manos pegajosas - Jaejoong no muy convenido de hacerlo pero aun así se acerco y comenzó a subírsela

- deberías aprender a comer, pareces un cerdo – dijo lo ultimo soltando una risita
- no es mi culpa, es que estaba rico – apenas el mayor le quito la polera empieza hacer cosquillas

Jaejoong comenzó a reír
-ya basta… tus manos… -trato de alejarse de él – estas pegajoso…ya…detente –pedía entre risas-

-pero si no quieres que te haga cosquillas no me molestes –dice mirándolo molesto-

-pero es que eres un cerdo, como no vas a saber cómo comer un durazno –tomo la polera y se puso de pie para ir a dejarla al cesto de la ropa sucia. Pero los brazos del menor que se aferraron a su cintura lo detienen-

- Hyung te quiero –

-sí, ya lo sé, solo me quieres porque cocino para ti –dio un largo suspiro – ya quita tus manos que ensuciaras mi polera y no eres tu el que lava-

-porque eres tan duro conmigo – dijo con un tierno puchero. Jae voltea y se le queda mirando

-ya, no vayas a llorar que te veras feo. Está bien te creo, contento? – Lo tomo de los hombros- ahora ve y báñate que estas todo pegajoso y no quiero que te quedes así –lo encamino hasta el baño y lo empujo hasta dejarlo dentro. Cerró la puerta y se cargo en la pared. Verlo con el pecho descubierto lo tentaba a tocarlo. Se dirigió a la habitación y ahí se quedo-

Mientras en el baño Changmin se saco el cinturón luego el pantalón junto con el bóxer quedando completamente desnudo. Se metió a la ducha dejando correr el agua por su pelo bajando por su pecho. Solo habían pasado unos cuantos minutos cuando Jaejoong se acerca al baño

-ya terminaste? – según el Changmin se había tardado mucho en la ducha. No escucho ningún respuesta del menor así que entro al baño preocupado –Changmin? –el vapor no lo dejaba ver muy bien, pero si logro divisar a través de la mampara el cuerpo desnudo de Changmin.-

Changmin se percato de que alguien había entrado al baño pero por el vapor y lo pojada que estaba la mampara no pudo ver quien era así que la corrió encontrándose con Jaejoong que lo miraba sorprendido

-yo… yo no… - no sabía que decir, verlo completamente desnudo y sin poder evitar mirarlo lo puso nervioso. Dio un paso hacia atrás chocando con la puerta – lo—lo siento pe—pensé que te había pasado algo –dijo dándose media vuelta para dejar de mirarlo

Min un poco avergonzado porque Jaejoong lo vio desnudo tomo una toalla y se la puso alrededor de la cintura para salir de la ducha.

-Jaejoong gracias por preocuparte por mi – abrazo a Jaejoong por la espalda de una manera muy afectuosa. El mayor se sobresalto y giro un poco su rostro

-q—que haces? – demasiado nervioso, sus mejillas carmesí y su cuerpo tensándose con el contacto del menor. Se saco la toalla y le ofreció a Jaejoong que se bañaran juntos. El mayor mas rojo no podía estar, comenzó a sentir las manos del menor subir su polera, sacándosela y tirándola al piso. No sabía que decirle. Le quito toda la ropa dejándolo completamente desnudo.

Abrazo a Jaejoong, el rose de sus cuerpos desnudos era una sensación que Changmin nunca había sentido, pero no quería decir que no le había gustado.
La tención ya era mucha no pudo aguantar más y comenzó a besarlo. Changmin no se pudo resistir a los besos del mayor, descendió sus besos hasta su cuello.

-min… - gimió al sentir la lengua de min recorrer su cuello. A paso lento se encaminaron hasta la ducha. Empujo a Jaejoong contra la muralla y beso su cuello descendiendo por su pecho hasta llegar a su ombligo.

-aaahh…hhmm… -veía como min se entretenía con un ombligo, tomo su rostro con ambas manos y lo beso. Dirigió ambas manos a la espalda del más alto para acariciarla y acercarlo más a su cuerpo, sintiendo el erguido miembro de Changmin rozar el suyo.

Volteo salvajemente a Jaejoong que con ambas manos se apoyo en la pared.

-aah!! – Gritaron ambos cuando min no pudo resistirse a entrar al cuerpo de Jaejoong

-duele – le dijo empuñando las manos y mordiéndose el labio – porque… eres tan… salvaje

-perdón pero no pude resistirme, he estado esperando este momento desde hace mucho tiempo

-ah sí? – Giro hacia un lado su cabeza – quiero… quiero besarte – no espero mucho a que min atrapara sus labios mientras tocaba su miembro- aahh – corto el beso al sentir la mano de Changmin masturbarlo.

Min al darse cuenta de que Jaejoong ya no lo besaba salió de su interior y lo volteo. Se puso de rodillas y cuando acerco su boca al cuerpo de Jaejoong escucho un grito, era Jaejoong que lo estaba despertando.

Fin~

Titulo: Inlove With The Wrong Person (Enamorado de la persona equivocada)
Autor: Yuuki
Parejas: TakaYama, TakaChii, InooDai, YamaJima, AriYama, ChiiTaro
Rating: NC-17
Genero: Slash, Lemon
Estado: Proceso

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Capitulo 1
Capitulo 2
Capitulo 3
Capitulo 4
Capitulo 5
Capitulo 6
Capitulo 7

YUTO

“Lo siento pero yo estoy enamorada de Yamada. No puedo corresponder tus sentimientos” Era la primera vez que me declaraba a una chica y para mi mala suerte, me rechazó.

- ¡Lo odio! Ya verá, cuando lo vea lo golpearé hasta cansarme – no podía evitar decir eso. De verdad tenía ganas de golpear a ese tal Yamada.

- No seas tan exagerado, además ¿cómo lo golpearás?’ si nunca lo has visto o quizás sí pero no lo conoces – me decía mi mejor amigo Keito.

Caminábamos por los pasillos de la escuela mientras yo seguía maldiciendo a ese chico. Por él Keiko me rechazó. Estuve varios días pensando en declararme, pensando en las palabras perfectas pero todo había sido una pérdida de tiempo. Me costaría olvidar todo esto, Keiko es la chica más hermosa del colegio, nadie se iguala a su belleza y menos a su encanto.

Seguimos caminando por los pasillos pero al virar a la izquierda, no muy lejos un chico alto parecía intimidar a alguien, Keito me tomó del brazo para ir por otro camino pero yo sólo quise seguir adelante. Estaba fastidiado y si alguien deseaba pelear bienvenido sea.

Los dos chicos se percataron de nuestra presencia pero nos ignoraron completamente, el más bajo era pelinegro, su mirada parecía perdida o sólo no tomaba atención a lo que le estaba sucediendo. El otro era pelirrojo y una de sus manos sujetaba el mentón del más bajo mientras le decía cosas que no alcanzaba a oír.

Pasamos por su lado pero al darles la espalda se escuchó un ruido, me volteé encontrando al pelirrojo unos pasos lejos del otro, los dos con una expresión molesta. Al parecer lo había bofeteado.

- ¡No te me vuelvas acercar Takaki! – le gritó para luego caminar a paso veloz perdiéndose a lo lejos del pasillo.

El otro solo sonrió y se fue en la misma dirección que el otro, solo que caminando tranquilamente mientras aún se frotaba la mejilla.

- ¿Y ese quién era? – Pregunté suponiendo que Keito sabría la respuesta-

- Takaki yuya, 18 años, cursa el último año escolar. Popular con las chicas pero su interés no está en ellas sino que en los chicos – nos volteamos al escuchar tal descripción.

- Chinen, ¿cómo sabes todo eso? – nuestro compañero de clases, Chinen Yuri, me sorprende que tengamos la misma edad ya que es mucho más bajo. Siempre lo molestan por su estatura pero eso no es suficiente para intimidarlo ya que no lo piensa dos veces para golpear a quien lo moleste.

- Me sorprende que ustedes no lo conozcan, las chicas solo saben hablar de él al igual que de Inoo Kei, amigo y compañero de Takaki, los dos pasan rodeados de chicas pero se rumorea que a Inoo lo vieron besarse con un chico de la escuela.

- ¿Hay algo que no sepas? – le preguntó Keito por lo visto mucho más sorprendido que yo.

- mm… que Yuto tiene en su cuaderno de ciencias tiene escrito “i love Keiko” con muchos corazones – me molesté con sólo escuchar su nombre

- Chinen, ¿sabes quién es Yamada? – era mejor cambiar de tema o me enojaría con él además quería saber a toda costa quien era ese.

- mmm… Yamada… creo que si – mi cara se iluminó de felicidad.

- Y bien, ¿en qué curso esta? – Chinen me miró, parecía preocupado.

- ¿De verdad serás tonto? – y esas palabras fueron las últimas que dijo antes de retirarse dejándome con la duda. Miré a Keito que estaba en el mismo estado que yo.

Después de la clase de historia ayudé a la profesora a llevar los mapas a su oficina.

- Nakajima olvidé unas cosas en el salón, toma las llaves y adelántate – me entregó las llaves. Caminaba tranquilamente con los mapas en los brazos, de verdad estos pendones pesaban demasiado. Al llegar a una esquina choqué con alguien regando los pendones por el piso.

- Lo siento – oí decir a esa persona que al instante comenzó a recoger las cosas que a él también se le habían caído. Lo ayudé, llevaba muchos libros y al darme cuenta era ese chico que en la mañana acosaba ese tal Takaki - ¿te encuentras bien? – me preguntó con una sonrisa.

- Si…- le respondo acomodando los mapas una vez más en mis brazos

- De verdad lo siento, bueno debo irme, ¡cuídate! – y se fue corriendo con todos esos libros en sus brazos.

El resto del día fue un fiasco, un día normal como todos los anteriores. Es que de verdad ¿no podría ocurrir algo interesante? Pero por fin las clases acabaron y podría irme a casa para descansar pero aun así investigaría quien era Yamada. Keito se había quedado a ordenar el salón por lo que caminé solo por los pasillos en dirección a la salida pero una multitud de chicas me empujaron, alcancé a sostenerme de la pared o me tiraban al piso sin piedad.

Curioso salí tras ellas llegando hasta el gimnasio de la escuela. Botes de pelotas contra el piso se escuchaban junto con el sonido de fuertes pisadas. Eran tantas chicas que no me dejaban ver. Por más que pedía permiso no se corrían. De verdad algunas chicas llegaban a ser fastidiosas.

- ¡¡ES YAMADA!!- gritó una de las chicas, sin piedad las empujé para adentrarme entre ellas, pero al darme cuenta habían cientos de chicos jugando basquetbol, ¿quién sería Yamada?

- ¡¡TAKAKI TE AMOO!! – ese grito por poco me deja sordo, que buenos pulmones tenían estas chicas. Y ahí estaba el pelirrojo, jugando con ese chico que acosaba en la mañana, sonriendo como idiota mientras trataba de quitarle la pelota pero el más bajo no se lo permitió esquivándolo para luego dar un pase.

Nunca pensé que un partido de basquetbol fuera tan divertido, me hacía gracia ver la cara de derrota que tenía Takaki en su rostro, no tenía nada contra él pero aun así me hacía gracia.

- No sabía que te interesara el basquetbol – escuché a mis espaldas, volteé, casi me caigo de la impresión al ver a chinen con el equipo de basquetbol.

- Tú… - no podía hablar de la impresión.

- Sí, estoy en el equipo de basquetbol, de verdad Nakajima, ¿en qué mundo vives? – y pasó a mi lado dando un suspiro.

Ahora podía entender por qué sabía tanto de Takaki. Me quedé hasta que el entrenamiento terminó. Me divertí mucho como para estar sólo de espectador. Esperé a que Chinen saliera pero se estaba demorando mucho por lo que decidí entrar pero una vez más tropecé con alguien.

- Lo sien… - la risa de aquel chico me alarmó, había tropezado con la misma persona en solo un día.

- Lo siento – extendió la mano y me ayudó a ponerme de pie – a la próxima veré por dónde camino, de verdad lo siento – seguía disculpándose

- Está bien, no hay problema, yo también debí mirar por donde iba – le sonreí – soy Nakajima Yuto, un gusto – le extendí la mano la cual tomó al instante.

- Yam… - pero al instante un grito se escuchó a mis espaldas –

- ¡¡RYOSUKE!! – y un chico se lanzó a sus brazos casi tirándolo al piso – ¿cuánto tiempo tenías pensado hacerme esperar? – le decía el chico extraño que a la vez lo despeinaba.

- Arioka ya deja, no me despeines – hizo a un lado la mano de ese chico y se arregló el cabello mientras me sonreía.

- ¿Qué hacen ustedes dos? – un chico alto con el pelo medio ondulado apareció detrás de ellos dos abrazándolo y quedando entre ellos – Ryosuke hoy estuviste genial, Takaki está molesto porque encestaste varias veces siendo que antes no lo podías pasar y te ganaba siempre.

- Siempre hay excepciones – dijo quitando la mano de este de su hombro. Yo aún seguí parado observándolos silenciosamente.

- ¿Y tú quién eres? – me preguntó el más alto.

- Ah. Yo soy… - pero quedé con las palabras en la boca.

- Nakajima ya vámonos. Olvidé el trabajo lo siento. Adiós chicos nos vemos mañana – Chinen me llevaba arrastra hasta salir de la escuela, mientras yo los miraba alejándome de ellos.

Había olvidado por completo el trabajo, vendito trabajo, vendito profesor de historia. Estuve en casa de Chinen hasta muy tarde y lo único que quería era llegar a la mía. Apenas llegué saludé a mi madre y me fui a mi habitación para tumbarme en la cama y caer dormido.


DAIKI

Como de costumbre suelo llegar temprano a la escuela, no me gusta estar solo en casa y en las mañanas siempre me quedo solo ya que mis padres salen a trabajar muy temprano. Pero estar en el salón solo tampoco me gusta.

Ahora lo único que me preocupa es el rumor que se esparce por toda la escuela. Por la culpa de ese idiota estoy en boca de todos pero por suerte no saben que era yo aun así siguen maldiciéndome sobre todo las chicas, las cuales están locas por él, por mí que se queden con él a mí ni siquiera me interesa ni un poco, lo quiero bien lejos de mí, pero como Ryosuke está en el equipo de basquetbol se me hace imposible y verle la cara todos los días me enferma. Sobre todo que me toque y finja ser mi gran amigo.

Estaba tan metido en mis pasamientos que no oí que entraba alguien, sólo me percaté cuando sentí que me abrazaban por la espalda y unos brazos rodear mi cuello, llevándome un gran susto.

- ¿Qué haces tan solito? – genial, la desgracia hecha en persona.

- ¿Qué quieres? no me abraces, sabes que no me gusta – le dije zafándome de su abrazo – ¿qué haces aquí? Vete a tu salón – es que verle la cara de verdad me arruina el día.

- Vamos no seas así, además no hay nadie, podríamos seguir lo que no pudimos el otro día – se me acercó tanto que tuve que retroceder unos pasos chocando contra el muro.

- Ya déjame en paz, no me interesas ni un poco y me da asco que me toques – golpeé su mano la cual se dirigía a mi mejilla. Y pasé a su lado para salir del salón, necesitaba un poco de agua y el aire en este salón ya estaba contaminado porque él había entrado.

Pero antes de salir del salón tiró fuerte de mi brazo haciéndome girar sintiendo al instante sus labios sobre los míos, un beso que no tenía nada de romántico, solo deseo y eso era lo que más repulsión me daba. Lo empujé dándole una cachetada.

- ¡¿Es que acaso nunca aprendes?! ¡Ahora por tu culpa andan diciendo que te vieron besarte con un chico! ¡¿Qué pasaría si se enteran que era yo?! ¡¿Crees que podré defenderme diciendo que me besaste a la fuerza?! – estaba cabreado, quería golpearlo.

- Aunque te resistas terminarás cayendo ante mí, de eso estoy seguro – dijo mirándome mientras se volvía acercar a mí – tus labios son tan dulces que no puedo estar lejos de ellos – iba a besarme una vez más.

- ¿Daiki? – oí la voz de Ryosuke, empujé al instante a Inoo que al parecer no se veía nada sorprendido por la llegada de mi amigo – ok, descuiden, sigan en lo suyo. Hagan como si nunca me hubieran visto – dijo dándose medio vuelta para salir del salón.

- ¡No! ¡Ryosuke espérame! – y sin pensármelo dos veces salí tras él, pues quedarme una vez más solo con Inoo no sería buena idea.


YURI

Por quedarme hasta tarde terminando el trabajo que debía de hacer con Nakajima me había dejado exhausto, aún tenía sueño. Caminaba sin ganas hasta el colegio. Como me hubiera gustado quedarme en cama hasta bien tarde.

- ¡Tú idiota! – sentí como alguien se tiraba sobre mi espalda – ¡¿por qué no me esperaste?! – era mi hermano menor, Ryutaro a veces es un fastidio. Por ser más alto que yo me molesta todo el tiempo.

- Te demoras muchos mirándote el poco trasero que tienes y no quería llegar tarde – sonreí sabiendo cuál sería su reacción.

- ¡¿Poco trasero?! ¡Tú eres el que parece una tabla! Además soy alto, algo que nunca podrás superar, ¿de verdad eres el mayor? – y ahí va otra vez, pero por suerte pude ver a Keito no muy lejos así que corrí hasta su lado dejando a mi querido hermano menor atrás.


YUTO

Le pregunté a Chinen si hoy el equipo de basquetbol tendría práctica, pero para mí mala suerte solo eran los martes y viernes. Suspiré mientras veía mi rostro mojado a través del espejo. Quizás debería de inscribirme en el equipo de basquetbol, así ocuparía mí tiempo en algo útil.

Comencé a tararear una canción mientras mojaba una vez más mis manos. Pensando en lo que haría en lo que restaba del día. Me di una última mirada al espejo antes de salir del baño, pero al abrir la puerta me llevé un susto al igual que el otro chico.

- Sí que nos encontramos muy seguido – le sonreí aun con el corazón latiendo rápido por el susto.

- Ryosuke ¿verdad? Ah… lo siento ese es tu…

- ¡No no! Dime así, no me gusta mi apellido, prefiero que me llamen por mi nombre – me sonrió con un dejo de tristeza, ¿por qué no le gustaba su apellido?, ahora quería saber eso pero preguntárselo no sería buena idea siendo que nos conocemos solo desde ayer.

Los encuentros sorpresas con él seguían, varias veces nos encontramos en el baño, en la biblioteca, pero las únicas veces que nos veíamos porque quisiéramos era después de clases, cuando iba a ver como jugaba el equipo de basquetbol.

Cada vez que estaba con Ryosuke olvidaba la noción del tiempo, me divertía tanto con el que se me hacía corto el rato que conversábamos. Siempre me hablaba del equipo de basquetbol, que si me gustaba me podría unir ya que me veía todos los días ir a ver las prácticas. Hasta a mí se me hacía raro ir todos los martes y viernes a ver las practicas siendo que no me gusta el deporte.


DAIKI

Ya estaba cansado, los acosos de este idiota no paraban. Casi todos los recreos iba al salón con la excusa de que le diera unos recados a Ryosuke. Por más que decía que el mismo debía dárselos personalmente no me hacía caso.

Ahora estaba escondiéndome de él. Lo había visto fuera de los baños y por lo visto él también me vio así que salí corriendo, ahora lo que menos quería era que comenzara otra vez con su acoso. Me escondí en un salón que nunca ocupaban, el de música, el cual solo tenía un piano, “que gran contenido” reí por mi comentario.

El salón no tenía cortinas por lo cual entraba la luz del sol. Me acerqué hasta el piano y pasé el dedo, sí que tenía polvo. Me sacudí en mi propio pantalón.

- Daiki – me estremecí al sentir ese aliento en mi oído, volteé al instante encontrándome con los ojos de Inoo. Como le gustaba hacer eso, siempre sorprendiéndome, dándome un gran susto – te vi correr – dijo sonriendo mientras me acorralaba entre el piano y su cuerpo.

- Sabía que me seguirías – dije con evidente molestia.

- Y si sabías que te seguiría ¿por qué te metiste a este salón? ¿Querías estar a solas conmigo? – acercó sus nariz a mi cuello y lo olió. De todos sus acosos este era el que más nervioso me había puesto, nunca había olido mi cuello y rozando su nariz en él.

- ¿Cuándo me dejaras tranquilo? – dije con dificultad.

- Nunca. Sabes que me gustas y no me detendré hasta que te fijes en mi – me miró a los ojos y se acercó para besarme pero antes le tapé la boca y lo alejé un poco.

- Lo siento, pero es que ya me gusta alguien – su cara se desfiguró al instante, pero debía terminar lo que había empezado así me dejaría tranquilo de una buena vez – a mi… a mí me gusta Ryosuke – dije cerrando los ojos. Los abrir al instante al escuchar un fuerte golpe. Había salido del salón azotando la puerta tras de sí.

¿Acaso me había equivocado al decirle quien me gustaba? Pero debía de hacerlo, era la única forma de que me dejara tranquilo.

Ya daban las 1 de la tarde e Inoo aun no llegaba, los chicos comenzaban a impacientarse, hace media hora debió de haber llegado. Se encontraban fuera de un parque de diversiones, todos emocionados porque pasarían el día juntos. El celular de Yabu comenzó a sonar y todos lo quedaron mirando con la esperanza de que fuera Inoo el que llamaba.

-donde estas!? – Grito Yabu exaltado y aburrido de estar esperándolo- como que no vendrás – Daiki alzo la vista tomando verdaderamente atención en lo que decía le mayor – está bien – respondió más calmado y corto la llamada.

Todos lo miraban esperando a que hablara. Pero solo suspiro y comenzó a caminar

-Inoo vendrá? – hablo Takaki mientras se levantaba del piso donde había estado los 30 minutos sentado.

-tiene problemas en casa así que no vendrá, dijo que nos divirtiéramos por el – se desanimaron, de verdad querían estar todos juntos.

Entraron al parque, chinen fue el primero en escoger a que juego subirían todos. Se la estaban pasando muy bien, tanto que no se daban cuenta del ánimo de Daiki. Suspiraba cada 5 segundos y su mirada estaba perdida, poco tomaba de atención a lo que hablaban.

El día se le había largo y ha la vez aburrido. Había esperado dos días, dos malditos días para poder verlo una vez más, pero su mala suerte lo perseguía.

Decidieron que era hora de comer, Ryosuke insistió tanto que no tuvieron otra opción o comenzaría a morderles el brazo a cada uno para que se dieran cuenta del hambre que tenia.
Hicieron el pedido en uno de los puestos de comida rápida que había dentro del parque. Bromeaban mientras comían, Takaki y chinen se miraban de vez en cuando, yuto escupió su bebida en la cara de Ryosuke cuando Keito dijo algo gracioso con respecto al menor del grupo. Pero Daiki aun seguía perdido en sus pensamientos.

Eran tantos sus deseos por verlo que hasta lo había imaginado pasar no muy lejos de donde estaban. Suspiro mirando la pajilla que la tenía toda mordida. Volvió a mirar en la misma dirección pero se comenzó a preocupar, lo había vuelto a ver, sentado en una banca. Se froto los ojos y volvió a mirar pero aun seguía ahí.

Se peñisco el brazo a sí mismo y abrió enormemente los ojos dándose cuenta de que si era Inoo y no estaba solo. Había una chica a su lado la cual lo tenía tomado del brazo y su cabeza apoyada en su hombro, mientras hablaban e Inoo le sonreía.

Se comenzó a sentir mal, “quien es esa chica?” se preguntaba “porque está aquí con ella si dijo que no vendría?” y miles de preguntas comenzaron a pasar por su cabeza. Pero no quería problemas por lo cual no le dijo a ninguno de los chicos que había visto a Inoo. Porque así como lo vio desapareció. Y en todo el día que estuvieron en el parque no lo volvió a ver.

Inoo se ofreció a llevarlo hasta su casa, no quería que se fuera a desmayar en el camino. La distancia entre ellos era evidente. Daiki caminaba detrás del mayor mirando su espalda, preguntándose si eso que había “soñado” era cierto. Y de lo que estuvo a punto de decirle sin ser consciente de sus palabras. Solo se había dejado llevar por ese “sueño” que había tenido.

-si caminas detrás de mi no sabré si te desmayaste o no – dijo Inoo pausando el paso para mirarlo.

Daiki dio unos pasos más en silencio hasta estar a su lado, se quedaron mirando unos instantes y volvieron a caminar. Ninguno de los dos hablaba, era un silencio incomodo. Pero tampoco sabían que decirse.

-Arioka ya llegamos – se le hizo extraño que lo llamase así. Cuando se había desmayado lo llamaba por su nombre y eso le había gustado. Se le quedo mirando fijamente a los ojos, luego a sus labios – estas bien? – no dejaba de mirar como sus labios se movían al hablar.

-Kei… - susurro pero aun así el mayor lo escucho-

-dime – se sonrojo al darse cuenta que lo había llamado por su nombre. Se despidió rápidamente de el escondiendo su rostro y entro tan rápido como pudo a su casa, subiendo las escaleras para encerrarse en su habitación.

Inoo se quedo unos momentos de pie frente a la casa pensando que sería de ellos si Daiki no hubiera tenido el accidente, nunca se perdonaría por haberle causado ese dolor.

Daiki se asomo por la ventana y miro hacía la entrada pero Inoo ya no se encontraba ahí. Tan solo quería verlo por última vez en el día, aunque nadie se diera cuenta le gustaba mirarlo sobre todo cuando el mayor estaba perdido en sus pensamientos.

En los ensayos lo observaba detenidamente cuando ensayaban individualmente o en parejas, nunca ensayaban juntos por lo que podía mirarlo todo el rato que quisiese. Inundándose en sus sonrisas o cuando bromeaba con Yabu.

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